3 maneras de relacionarte con la báscula. ¿Cuál es la tuya? ¿Cuál quieres que sea la tuya?

3 maneras de relacionarte con la báscula. ¿Cuál es la tuya? ¿Cuál quieres que sea la tuya?

Seguro que recuerdas la Super Pop. Si, si. Te estoy hablando de la revista de moda de los 80 y los 90 que nos tenía enloquecidas a millones de adolescentes. Y no, no estoy aquí para analizar, criticar o alabar sus titulares o contenido. Eso daría para un eterno debate. Estoy aquí porque me he inspirado en esos test que en cada publicación esperábamos ansiosas deseando saber los resultados para conocernos un poco más. Porque son lo segundo que recuerdo aunque ya con cierta lejanía. Recuerdo mis ganas de autoconocimiento. Porque en primera posición a la hora de recordar, claro está, están los posters de Brad Pitt, Leonardo Dicaprio, Elsa Pataki y las Spice Girls.

Bueno, no me enrollo más. En este artículo te propongo hacer un test. Un test muy sencillo y de no tantas preguntas como los que te he descrito anteriormente. Pero son claras y concisas y nos dan la información clave que necesitamos. Un test de autoconocimiento. Un test para conocer la manera en la que te relacionas con la báscula, o mejor dicho, con el número que marca la báscula. El famoso peso. Es un test que no está validado psicométricamente porque me lo acabo de inventar según mi experiencia personal y profesional. Pero estoy segura que será te será muy esclarecedor.

Solo tienes que responder las siguientes preguntas y al finalizar sumar la cantidad de respuesta A, B y C. Luego te haré una pequeña descripción del lugar en el que te encuentras según tengas mayoría de A, B o C. Y de qué hacer si no te gusta ese lugar.

Primera pregunta: Pesarte:

A. Estoy deseando.
B. No me importa.
C. Ni loca.

Segunda pregunta: Me peso cuando me levanto, en ayunas y después de ir al baño.

A. Siempre, parece que eres adivina.
B. Alguna vez, no necesariamente con ese ritual. 
C. Nunca.

Tercera pregunta: Mis sentimientos hacia la báscula son:

A. La odio pero al mismo tiempo la necesito y soy incapaz de abandonarla.

B. Ni la odio ni la necesito. Puedo abandonarla indefinidamente.

C. Te quedas con odio la báscula y añades no quiero verla ni en pintura.

Cuarta pregunta: La felicidad, energía y humor de tu día depende del valor que marca la báscula.

A. Si, pesarme afecta a todas las facetas de mi vida. De manera muy positiva si veo en la báscula lo que quiero o de manera muy negativa si veo lo que  no quiero. Puede ser un subidón o un desastre.

B. Me siento mal o bien conmigo misma por otros factores. Este puede influir en ocasiones pero no es decisivo.

C. Dices que no te afecta, pero en el fondo te afecta negativamente a nivel emocional y de autoestima. En alguna ocasión, y después de haber tomado la desafortunada decisión de pesarte casi por obligación, te juras no volver a hacerlo.

Quinta pregunta: Te permites comer más o menos tarta, frutos secos, plátanos o chocolate según el número que marca la báscula.

A. Por supuesto que sí.

B. Por supuesto que no.

C. Que frío hace hoy ¿no?

Sexta pregunta: Te obligas a comer lechuga con a, lechuga con b o lechuga con cdf cuando sube la cifra y te premias con pizza cada vez que baja la cifra.

A. Por supuesto que sí.

B. Por supuesto que no.

C. Que calor hace hoy ¿verdad?

Séptima pregunta: ¿Cuánto te pesas?

A. Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo.

B. Cuando me acuerdo. Simple curiosidad.

C. Jamás de los jamases.

¿DÓNDE ESTOY?

MAYORIA DE A. Relación dependiente. Ni contigo ni sin ti, no hay manera. La báscula y el número que marca son el centro de tus días y tiene un lugar bastante importante en tu vida.

Te propongo: Dejar de pesarte. Regalar tu peso. Romperlo. Venderlo en Wallapop. Tendrás que pasar un auténtico duelo, pero será muy liberador. Una vez dejas de pesarte, y pases la primera fase de ese proceso, disminuye la presión, disminuye la ansiedad y puedes poner el foco en lo que realmente importa. Puedes escuchar las señales de tu cuerpo, de tu mente y de tu corazón.

MAYORIA DE B. Relación pacífica. Puedo vivir contigo y puedo vivir sin ti. Elijo pasar algunos momentos contigo y me permito pasar momentos a solas. Yo no soy tú ni tú no eres yo. Tu estado de ánimo es independiente a que la báscula diga x o x,1. En cuanto a tu alimentación puedes darte lo que necesitas según tus diferentes tipos de hambre.

Te propongo: Seguir así. Enhorabuena tu bienestar o malestar no está en manos de un número. Lo que comes no depende de un número. Depende de ti.

MAYORIA DE C. Relación  evitativa. Necesito vivir sin ti. Me horroriza pensarte. Me aterroriza encontrarme contigo. Te tengo miedo. Te necesito lejos. Rechazo la báscula. No quiero que me confirme lo que ya se. Que lo estoy haciendo mal. Que soy una fracasada.

Te propongo: Pesarte. Pésate, pésate y pésate. Deja de huir de la realidad. Permítete sentir todas las emociones que necesites cuando estés arriba y cuando bajes, siendo consciente de ellas. Llora, ríe, grita, enfádate con el mundo entero. Después de expresar tus sentimientos estarás más calmada para tomar las decisiones que creas oportunas para ti, si es que crees que debes tomar alguna.

Puedes tener momentos en los que  te identifiques con una  u otra.  O puedes tener  épocas. Permítetelo. Pero siéntate cómoda en el sofá en la que te aporta paz. Tu paz. Siéntate cómoda en la mayoría de B. Y por favor, si te sientes desbordada, pide ayuda profesional. Si necesitas apoyo. Sabes dónde encontrarme. Te acompañaré y te guiaré.

Atentamente,

Ingeniera de mi vida.

@ingdemivida

Eva.

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