Salmorejo de remolacha.

Salmorejo de remolacha.

Salmorejo de remolacha.

Norte o sur, verano, cuarenta grados a la sombra y solo queda cenar salmorejo.

Salmorejo no es lo mismo que gazpacho.

Andalusia lo sabe. Sevillanos, huelveños, cordobeses, jaeneros, gaditanos, granainos, malagueños y almenrienses lo saben. De ahí para arriba la diferencia no es diferencia. Es eso de tomate.

Por eso, ayer pregunté a una amiga que vive en la provincia de Cádiz, en Rota concretamente, para que nos aclarase. Para aclararte, si es que tienes alguna duda, y nunca más los confundas. Le dije si por favor podía comentarme sus diferencias. Para mi sorpresa, su respuesta fue un audio de whatsapp con la voz de su tía resolviendo mi duda con ese acento de Cai que me alegro la tarde:

“Cariño. Mira, el salmorejo lleva: pa un kilo de tomate, un dientecito de ajo y una cucharadita pequeñita de las de café de vinagre, su sal y su aceite de oliva. Y su pan. Nada más. Y el gazpacho lleva: tomate, mucho pimientito verde, el ajo, el aceite, la sal y su pepino. Y no lleva vinagre ni pan. Ea, y ya está.”

Y al rato, recibo otro audio con algo muy importante:

“Mira, dile a la muchacha que el gazpacho cuando tú lo tritura todo, le tiene que agregá un poquito de agua, porque el gazpacho es líquido el salmorejo no, el salmorejo ni agua, ni nieve. Un beso, hija.”

¿Cuál prefieres?

Os dejo enlazada una infografía de otra gran amiga, Ana Zurita (dietista-nutricionista y granaina),  sobre cuatro versiones de gazpacho; Además propone diferentes guarniciones. Pincha en su usuario @thinkingviolet_ para ir a la parte de su instagram dónde tiene estos gazpachos.

Sin duda, prefiero salmorejo.

Por eso, en el resto del artículo voy a centrarme en él. El año pasado, descubrí una versión de remolacha que no puedo dejar de compartirte. La descubrí sin buscarlo, en una boda. En una boda, donde viví que es posible un sí quiero después de un no quiero. En una boda donde el rojo tomate no era suficiente; y fue necesaria la intensidad del rojo remolacha para estar a la altura de todo el amor allí presente. En una boda, como no, de gente andaluza. Gente que te ofrece su calor y su color cuando más lo necesitas. Gracias, Cristina. No es casualidad que aquí la mencione, lo hice a propósito, porque es una gran profesional de la psicología relacionada con temas de la alimentación que os recomiendo mucho. Pincha en el usuario @cristina_andrades para ir a su instagram.

Con esta receta te propongo sorprender.

Sorprender a tus invitados de este verano, a tu sobrino pequeño que no come verdura verde pero esta es roja; o sorprenderte a ti en un día cualquiera de este verano abrasador. Con esta receta te propongo llenar y llenarte de antioxidantes. Del famoso licopeno tomate y de la potente vitamina E presente en el aceite de oliva crudo.

Receta:

700 gramos de tomates maduros.

300 gramos de remolacha.

200 gramos de miga de pan.

100 gramos de aceite de oliva virgen extra.

Es simple, batirlo todo. Esta versión es suave y no lleva ajo, vinagre ni sal. No te pases de remolacha te quedará rosa. No te pases de tomate te quedará naranja.  

Para la guarnición rodajas de pepino. Porque oler a pepino es oler a verano en sí mismo, y porque por su gran cantidad de agua hidrata y refresca. Otra opción, pistacho. Verde verano, pistacho.

Y voa lá. Listo. Bon appetit.

Eva.

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