Ojalá en 2020.

Ojalá en 2020.

Ojalá en 2020.

Ojalá café.

Ojalá ensalada de naranja, pipas de girasol y aceitunas negras. En sábado noche sin sentir prisión sino ganas.

Ojalá bombones de higo un lunes. Sin pensarte débil ante el pecado sino libre ante el placer.

Ojalá cava.

Ojalá honres tu yo de ayer y tu yo de hoy. Sin comparaciones odiosas. 

Ojalá te sientas digna de ser deseada porque solo así podrás serlo. 

Ojalá violín.

Ojalá hagas oídos sordos a las opiniones de los demás porque son suyas, no tuyas. Sus límites, no los tuyos. Como ser madre suyo, no tuyo. Quién te ha visto y quién te ve suyo, no tuyo.

Ojalá sientas. Lo feo y lo bonito. Siendo consciente que los dos van con billete de ida y vuelta. Eso te dará serenidad en lo primero y te hará saborear lo segundo.

Ojalá recuerdos. De esos sin foto. De esos dignos de foto.

Ojalá sí.

Ojalá tú.

(Dedicado a ti, que me lees. Y en especial, dedicado a todas y cada una de las mujeres que me han inspirado y han confiado en mí para que las acompañe en sus procesos. Solo una manera de daros las gracias.)

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