Qué hacer en el momento noche antes de acostarme necesito comer. Cualquier cosa. 0 justo eso.

Qué hacer en el momento noche antes de acostarme necesito comer. Cualquier cosa. 0 justo eso.

Te suena lo de:

“No es que me apeteciera. Era que tenía que comer si o si con urgencia. Lo necesitaba. En ese momento no quería pensar, ni sentir, ni nada. Solo hacerlo. Fueron pipas pero podía haber sido cualquier cosa.” Cuando estoy bien el pensamiento que se me cruza no tiene tanta fuerza. Y no me dejo llevar por él, pero cuando estoy mal tiene tanta fuerza que es irresistible”.

“Mi problema es después de cenar. De toda la vida. No soy capaz de dormir porque tengo hambre. No soy capaz de resistirme. Puedo estar sin comer todo el día, pero por la noche se desata la bestia. Si hay chocolate como chocolate, pero si no tiro de lo que sea. Si me acuesto sin comer tengo que levantarme”.

“El hambre se desata cuando empiezo a comer en la cena. Si no como nada me da igual. Como empiece, no paro hasta que ya no puedo más. Y antes de dormirme tengo que volver a comer, pero no lo disfruto, al contrario”.

“Por el día puedo comer como una persona normal. O hacer dieta. Pero por la noche tengo una ansiedad que no me sacio con nada. Me da igual lo que sea pero tengo que comer. Lo que haya por medio”. Y lo como tan deprisa que ni me entero”.

Pues no te pasa solo a ti. Son testimonios reales de las personas a las que acompaño.

Lo necesito.

Me dicen.

Se dicen.

Dicen.

Lo necesito es una justificación.

Justificarse es encontrar una razón para que algo no parezca condenable o reprochable.

No tienes que justificarte.

No hay nada que reprochar.

No tienes que justificarte si comes por la noche.

Ni ante mí.

Ni ante ti.

Ni ante nadie.

Justificarte es la condena en sí misma.

Comprenderte es la libertad en sí misma.

Estar en condena es lo contrario a estar en libertad.

Y yo quiero que seas libre.

Que seas ingeniera de tu vida.

Por eso te escribo.

Lee todo y verás.

Necesito cualquier cosa es desesperación. Es supervivencia emocional de algo que me desborda sentir o vivir.

Necesito justo eso es no soporto la prohibición. Es antojo de lo que me niego estoy harta de negarme.

Los límites entre ambos necesito pueden ser difusos porque cualquier cosa no suele ser cualquier cosa, suele ser justo eso. Además el chocolate puede ser usado como medio de supervivencia emocional y al mismo tiempo ser antojo. O ser en un momento medio de supervivencia emocional y en otro momento ser antojo.

Puedes sentir que lo haces desde un lugar o desde el otro, da igual, pero en ambos precede el necesito. Por eso no haré distinción entre ambas a la hora de darte los tips de qué hacer.

Qué hacer:

OPCIÓN A:

Puedes preguntarte: Si pudieras, o mejor dicho, te permitieras comer ese pastel de hojaldre relleno de miel cualquier día y en cualquier momento, sentirías la necesidad o las ganas de hacerlo en este momento justo antes de acostarte? Probablemente, no. Es como lo de compra ahora este body rojo tan bonito que te encanta ahora al 90% de descuento de su precio original, la oferta caduca mañana por la mañana. Lo compras seguro. Pero si tienes la posibilidad de hacerlo en cualquier otro momento y cualquier otro día se te olvida. No te urge. No se acaba el mundo. Pues es exactamente el mismo proceso psicológico. Si juegas a esta noche la última vez a partir de mañana jamás, te lo comes seguro.

OPCIÓN B:

Puedes desplegar un plan que hayas planeado con anterioridad. Planifica opciones que te interesen porque si no comerás cualquier cosa. Y por qué digo con anterioridad: porque la noche nos confunde. A esas horas ya no pensamos con claridad, o con tanta claridad. Nuestra parte racional, la corteza cerebral ya está fatigada de funcionar todo el día y es mucho más fácil dejarse llevar por las emociones, por esa otra parte de nuestro cerebro más primitivo y potente que funciona siempre y a todas horas. Otra explicación es que cuando esta parte emocional está muy activa, por algo que nos ha sucedido en el día o está sucediendo en esta época, hace que la corteza que más racional no funcione. La desactiva. También puede ser porque hayas ido acumulando emociones sin expresar durante el día hasta que por la noche rebosa el vaso. Por todo esto, no esperes tomar decisiones racionales en ese momento. Así que, es muy inteligente anticiparte a esto y ponértelo fácil. Planifica tener y ten a mano albaricoques secos o ciruelas pasas y ten en una cajita de cartón cuatro por si tienes que desplegar el plan. Y cómete las cuatro. Planifica tener y ten a mano chocolate puro y ten en una cajita de cartón dos onzas por si tienes que desplegar el plan. Y cómete las dos. Te digo ten un número concreto en una cajita para que tengas claro que justo ese es tu plan. Te digo cómete todas las unidades completas del plan para que no entres en la lucha de solo una; son todas las del plan. Y no te autoengañes teniendo galletas príncipe de chocolate para los niños o las visitas en casa. No dejes lugar a la improvisación para decidir qué hacer en ese justo momento porque no decidirás.

OPCIÓN C:

Puedes expresar tus emociones. Cómo digo, a esas horas de la noche, tenemos las emociones más a flor de piel. Cómo que es la parte más emocional de nosotros la que domina nuestro comportamiento y es por ello es un buen momento para expresarlas.  Aquí te dejo 4 maneras de expresar las emociones para que no acaben derivando en comer emocional.

OPCIÓN D:

Puedes tener opciones. Inteligentes opciones.

Por ejemplo chocolate 99% cacao. Amarga, sí por supuesto. Es un gustazo cuando lo sabes apreciar. Con un trozo sentirás que es suficiente. No tiene azúcar y no incita a seguir y seguir. El azúcar no te deja por la adicción física que provoca.

Por ejemplo leche caliente con cacao puro. Calma. Porque asociamos lo caliente, la leche y el cacao a calma y placer. Es una asociación aprendida e imposible de desaprender. Y por la noche muchas veces necesitamos calma y placer y recurrimos a un alimento que nos la brinde.

Por ejemplo pipas de girasol. Naturales, sin sal. En un bol con yogurt entero y también natural. Sí, sin azúcar. Sí, es ácido. Es un gustazo cuando lo sabes apreciar. Ábrete a la experiencia de la vida sin azucarar. Porque existe vida más allá. Sabores más allá. Ni mejores ni peores. Otros. Porque el azúcar te hipnotiza. Te hace perder la percepción real. Te hace perder tu libertad.

La disponibilidad de algo por lo que nos morimos de placer pero que racionalmente no queremos comer nos machaca el inconsciente y el consciente hasta que nos comemos la manzana del edén. Lo quiero. Lo quiero. Lo quiero. No debo. Lo quiero gana por tres. Si no hay posibilidad real tu cabeza estará en paz. Solo es necesario comprar inteligentemente y que tu cocina te acompañe. Aquí te dejo 29 ideas para que tu cocina sea un templo de salud digno de una diosa como tú.

No es no tener galletas oreo en casa porque las tengas prohibidas. Es no tener galletas oreo en casa porque quieres tenerlas delante cuando puedas pensar. Porque si las comes en ese momento, realmente no estarás decidiendo tú. Que les digas sí desde la libertad y las disfrutes. Que les digas no desde la libertad y disfrutes tu decisión.  No que les digas sí desde la ansiedad y las sufras. No que les digas no desde la ansiedad y sufras tu decisión.

OPCIÓN E:

Puedes permitirte. Y tú ahora quizás me digas: me da miedo permitirme porque me da miedo tener que permitirme siempre. Y parece paradójico pero permitirte es lo que tendrá el resultado que quieres conseguir con no permitirte. Que no lo comas. O que comas tranquilamente y disfrutándolo tan solo un poco.

Si tienes antojo de chocolate. Cómelo. Porque comerás una manzana para intentar sortearlo. Porque después comerás una cerezas para seguir intentando sortearlo. Y porque después comerás piñones para intentar sortearlo. Y al final agotada y frustrada por no resistir la tentación de tu antojo comerás chocolate. Podías haber comido tranquilamente una tira de chocolate por el mero placer  de hacerlo y disfrutándolo porque por qué no. Y terminaste comiendo media tableta ansiosamente más la manzana, las cerezas y los piñones.

Mi experiencia y la de las personas que acompaño es que cuando se permiten comer algo y acostarse; o despertarse y comer algo, no sienten la necesidad de hacerlo. Y en lugar de arrasar con todo lo que hay con ansiedad, se relajan y se olvidan de ello.

Una explicación a esto es el fenómeno psicológico de la reactancia. Esto es la típica atracción de hacer lo contrario a lo que nos dicen para sentir que tenemos libertad. También lo contrario a lo que nos decimos nosotras mismas a través de nuestro superyó. No lo comas. Lo comes.

OPCIÓN F:

Puedes plantearte si es simplemente porque llevas horas sin comer nada y te suenan las tripas. Quizás cenaste a las 20 y las 2 sea un hambre real. Si este es el caso no sentirás descontrol, ni ansiedad. Y con un par de nueces podrás saciar tu estómago. Aun así sería hábito. Y puedes acostumbrar a tu cuerpo a estar descansando durante la noche. No de dormir sino a descansar de comer. Tu cuerpo te agradecerá el descanso. La cronobiología es una ciencia que nos indica los beneficios de seguir los ciclos de luz y oscuridad. Dormir de noche. Comer de día.  Estamos diseñados para dormir de noche y para comer de día. Así te aseguras estar en consonancia con la naturaleza y con tu naturaleza hormonal. Con la melatonina. Con la insulina. Pero esto es en caso que de que sea hambre real o caso de comer todas las noches por hábito o costumbre. No olvides todas las demás opciones que son imprescindibles para equilibrar tu mente.

Mis mejores deseos.

Eva.

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Comments (2)

  • Ester G.G. Reply

    Muy interesante el artículo, al explicar esas acciones que nos hacen sufrir y mostrar tantas opciones …alivia y elimina tensión, una gran ayuda para tomar decisiones con libertad.
    Gracias Eva.

    junio 16, 2020 at 4:15 pm
    • Eva Altagracia Reply

      Me alegra tanto, Ester. Porque estar relajada es una de las grandes claves…

      junio 17, 2020 at 11:27 am

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