Entre semana nada de nada y el fin de semana todo de todo. Te digo cómo superar este patrón. Para florecer.

Entre semana nada de nada y el fin de semana todo de todo. Te digo cómo superar este patrón. Para florecer.

Tendemos a extremos polarizados por naturaleza. Somos duales. Blanco o negro. Sí o no. Todo o nada. Así que, tranquila. El entre semana como sano a más no poder y el fin de semana como de guarreteo a más no poder es solo una más de estas posturas polarizadas. El no me como ninguna galleta o me como el paquete entero es solo otra de estas posturas polarizadas.

No es nada tuyo personal.

No es nada patológico.

No es nada inmodificable.

No es tu personalidad.

Se puede solucionar.

Se puede suavizar.

Es una tendencia que se puede equilibrar.

Es un hábito que se puede desaprender.

Para superar esta situación de TODO o NADA, hay que entender esto:

La inestabilidad emocional y física está en los extremos. La estabilidad emocional y física se encuentra en los lugares más céntricos pasando solo por momentos por esos extremos para volver de nuevo al centro.

Imagina un equilibrista.

Para permanecer en el centro se balancea de un lado a otro. Toca por momentos los extremos pero no se queda en ellos. Vuelve al centro. Y así indefinidamente.  Ahí está la calma y la paz.

Te contaré ahora mismo cómo superar ese patrón de extremos en esta y otras situaciones referentes a tu alimentación.

PARTE DEL TÍTULO DE ESTE ARTÍCULO ES: ENTRE SEMANA NADA DE NADA Y EL FIN DE SEMANA TODO DE TODO. ES EL PATRÓN QUE MÁS TRABAJAMOS EN LAS SESIONES Y EL QUE DA PROBLEMAS A LA GRAN MAYORÍA DE LAS PERSONAS QUE CONTACTÁIS CONMIGO PARA MEJORAR VUESTRA RELACIÓN CON LA ALIMENTACIÓN. ANALICEMOS ESTA Y LAS OTRAS POSIBILIDADES:

Entre semana nada de nada y el fin de semana todo de todo. La consecuencia psicológica más destacada de seguir este patrón es la ansiedad por comer en general y la ansiedad por comer determinados alimentos en particular. Si te prohíbes ciertos alimentos entre semana que además suelen ser los que más te gustan (por asociaciones emocionales durante toda una vida), el fin de semana los vas a vivir con mucha ansia. Y al final tampoco vas a disfrutarlos. Eso de que te comes lo que no está escrito. Eso de que te lo comes todo indiscriminadamente sin preguntarte si realmente te apetece o no porque sientes que te viene encima la carencia de los próximos días. Imagina que todo eso que te comes con ansia y sin disfrute por exceso de estímulo, lo distribuyeras de manera inteligente durante toda la semana y lo comieras en calma. La consecuencia física más destacada de seguir este patrón es el mono cuando estás en el nada y la resaca cuando estás en el todo. El mono que te hace buscar lo que sea por todos los cajones de la casa como una loca. El mono que te hace autoesconderte los dulces. La resaca de dormir mal, de sentir el calor procedente de los intentos de tu cuerpo por metabolizar en un día la comida de cuatro, la resaca de sentir que la digestión tarda horas y horas en hacerse, la distensión y pesadez abdominal, la sed y el mal cuerpo. No recomiendo esta opción.

Entre semana todo de todo y el fin de semana nada de nada.

Esto es misión imposible.  Esto es ir contra corriente. En el fin de semana es casi imposible el nada de nada porque normalmente es cuando se realizan todas las comidas sociales o especiales. Y en ellas siempre hay de todo. La pizza, las palomitas, el helado. No recomiendo esta opción ya que habría frustración asegurada.

Entre semana nada de nada y el fin de semana nada de nada.

Esto es cuando la cosa se va de madre. Y se vive obsesivamente la alimentación. Cuando se miden los gramos de lo que se come, cuando la pasta y el plátano se prohíben en el día a día. Cuando la tarta del fin de semana tiene que ser healthy o no la comes. No recomiendo esta opción.

Entre semana todo de todo y el fin de semana todo de todo.

Esto es cuando la cosa se va de madre al otro lado del continuo. En el día a día están instaurados los malos hábitos por costumbre. Y el fin de semana ya que más da. O es: que como odio y sufro haciendo dieta solo me que queda comer todo de todo en todo momento para sentirte libre. Y estás siendo más presa que nunca. O es: como haga lo que haga no adelgazo pues como de manera insaludable siempre por mis narices. O es: como el peso me marca cien gramos más esta semana voy a comer bollería diariamente porque para qué privarme de ella para nada. No recomiendo esta opción.

ESTA ES MI PROPUESTA PARA VIVIR LA ALIMENTACIÓN EN EQUILIBRIO:

Entre semana algo de todo y algo de nada; y el fin de semana algo de nada y algo de todo.

Imagina que entre semana un miércoles tarde-noche surja un batido de chocolate con una bamba de nata. Y que sea tu merienda cena. Y que lo disfrutes en paz. Y que entre semana mañana jueves sea otro día. Sin culpa. Sin pensamiento a la mierda todo el lunes empiezo. Que el jueves sea un día de rutina disfrutona y sana a la vez. Y el viernes. Imagina que el domingo tengas el todo de una comida familiar y que también tengas el nada de un café solo en el desayuno y de una manzanilla en la cena. Para dar espacio y descanso a tu cuerpo. Recomiendo esta opción.

Entendiendo nada de nada como lo sano o supuestamente de dieta.

Entendiendo todo de todo como lo insano o supuestamente lo rico”.

Creo que lo habías entendido así, pero para que quede claro.

EJERCICIOS PRÁCTICOS PARA QUE ROMPAS EL PATRÓN TODO O NADA Y EMPIECES A EQUILIBRARTE DESDE YA:

Para empezar a integrar algo de todo entre semana, piensa: ¿Cuál es la comida u alimento que estás deseando comer cuando llega el fin de semana? Imagina que es el bizcocho que acaba siendo desayuno, postre de comida, picoteo de la tarde y recena a las tantas. Del sábado. Y del domingo. Está claro que vives con ansia ese alimento porque es ahora o nada hasta el siguiente fin de semana. Pues haz un bizcocho para la semana. Córtalo en siete trozos. Y tómate uno tranquilamente cada tarde con un café.

Para empezar a integrar el algo de nada entre semana hay que establecer una rutina saludable con la que disfrutes. Una línea base de tu alimentación con la que estés feliz, de la que no esperes nada a cambio y con la que no te sientas en continuo castigo y sufrimiento deseando que llegue el fin de semana para salir de ella. Esta línea base es tu casa, tienes que tener una casa acogedora en la que te sientas cómoda. Imagina estar pensando siempre en ir de vacaciones a un hotel porque no soportas vivir en tu casa. Sería un drama. Aunque te encante ir de vacaciones al hotel. Quiero que te sientas cómoda con tu alimentación del día a día. Que no estés pensando siempre en la hamburguesa del fin de semana. Aunque te encante comer la hamburguesa del fin de semana. Busca opciones sanas para esta semana, pero que a la vez te encanten y se adapten a tu situación personal. Puede parecer extravagante, pero si no tienes tiempo material en tu día a día para comer a las 14.00 puedes tomarte un plátano rápidamente cada día a esa hora y cuando llegues a las 17.00 a casa tomarte un sándwich de canónigos con piña y atún. O de queso fresco con berenjenas a la plancha y miel. O de tortilla francesa con rodajas de zanahoria. Y así cada uno de tus días. No puedes comerte unas lentejas conduciendo. Pero hay cosas que puedes hacer, aunque no sean lo “normal”. Puedes crear tu propia normalidad y puede ser sana, rica y adaptada a ti.

Para empezar a integrar el algo de nada el fin de semana. Hay que establecer relaciones positivas con alimentos y preparaciones culinarias sanas. Elige una ensalada de cuatro o seis ingredientes y sírvetela el sábado noche en el salón con velas y música instrumental. Sola. O en compañía. No se acaba el mundo por esto. Se abre otro mundo por esto. No se acaba el mundo por no cenar pizza el sábado por la noche. Además la pizza puede comerse cualquier otro día. Se trata de acabar con la rigidez mental y con la visión efecto túnel que se tiene en cuanto a la alimentación. Se trata de asociar momentos y días especiales con alimentos y preparaciones sanas.

Para empezar a integrar el algo de todo el fin de semana. Imagina que en la web que compras tus vestidos favoritos hubiese cuatro que te encantan y que pusiera últimas unidades para agotarse, nunca más podrás encontrar unos vestidos tan bonitos como estos. Te hubieses comprado los cuatro del tirón. Imagina que en el café del domingo hubiese tus cuatro pasteles favoritos y que por tu mente pasara el pensamiento últimas unidades para agotar tu permiso de comer lo que te dé la gana del fin de semana. Te hubiese comido los cuatro sin pensarlo. Imagina que tuvieses todo el tiempo del mundo para comprar esos vestidos o para comer esos pasteles. Te hubieses comprado un en marzo, otro en abril, otro en mayo y otro en junio. Te hubieses comido uno este fin de semana, otro el siguiente, otro el siguiente y otro el siguiente. Se crea la necesidad de urgencia por la carencia. Prueba a comer solo uno de tus pasteles favoritos en el café del domingo. O prueba a comer solo uno de lo que sea tu favorito. Elige. No lo comas todo de manera indiscriminada porque es el único momento en el que puedas comerlo todo. Pregúntate cuál es el pastel que realmente te apetece en ese momento. Porque habrá muchos más momentos y podrás elegir otras pasteles. Y eso, da mucha tranquilidad mental.

OTRAS SITUACIONES DE EXTREMOS REFERENTES A LA ALIMENTACIÓN MUY MUY COMUNES Y CÓMO EQUILIBRARTE EN ELLAS:

O no como ninguna galleta o si me como una me acabo con el paquete entero. Como abra la veda no la cierro. ¿Y eso por qué es? Pues porque quiero y deseo comer un par de galletas con el café pero no puedo y no debo porque así voy a engordar o no voy a adelgazar. Pero el deseo te puede y te comes una. Pero solo una. Y luego otra. Pero que débil has sido y que mal lo has hecho. Te sientes culpable y avergonzada y ya que lo he hecho mal voy a hacerlo mal del todo. Y no te va engordar ni dejar adelgazar comerte un par de galletas al día, lo que te va engordar y no dejar adelgazar es este círculo vicioso mental y conductual que te hace comerte un paquete de galletas cada día. Así que, sal de él. Permítete comer un par de galletas cada día y experimenta que es posible no engordar haciéndolo. Incluso, se puede adelgazar comiendo un par de galletas cada día. Si realmente, es lo que quieres.

O me privo de pan o si como un bocado ya me atiborro de pan. Quizás no siempre quieras comer pan. La libertad está en a veces decidir comer pan y a veces decidir no comerlo. Si te permitieras comer una tosta o un sándwich para cenar y regatearas la creencia hidratos por la noche no, te ahorrarías comer mucho pan simplemente por ansia de pan. Comerías mucho menos cuando realmente no quieres pero lo haces presa del ansia de no poder hacerlo cuando realmente quieres.

O como sanísimo y hasta la tarta tiene que ser healthy o si como un trozo de tarta de cumpleaños con nata un miércoles ya de perdidos al río y como mal no, lo siguiente. Ya el lunes empiezo. Esto se trabaja con el ejercicio que te he propuesto antes del integrar algo de todo entre semana.

O como sano todo el día entero o si como coma un trozo de chocolate después de comer a la mierda la dieta y ceno mucho y mal porque mañana empiezo. Come un trozo de chocolate después de comer cada día. Es perfecto. Fin.

O como todo lo más light en una comido social o si me como una croqueta ya que más da porque lo he hecho mal y me acabo comiendo hasta la comida de los demás y dos postres. Esto se terminaría si todas las cosas que te gustan de esas comidas supieras integrarlas de manera inteligente durante todo el mes y pudieras disfrutarlo todo poco a poco. De hecho, puedes. Las croquetas puedes integrarlas entre semana si tanto te gustan.

LA ANSIEDAD POR LA COMIDA SE CREA POR LA CARENCIA AUTOIMPUESTA. AL DESAPARECER LA CARENCIA DESAPARECE EL ANSIA.

Te deseo equilibrio.

Busca tu equilibrio.

Atentamente,

Eva.

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