Por qué a todo el mundo le encanta la pizza. Por qué se engulle la pizza. Por qué te sientes culpable después de la pizza. Y te digo mis favoritas.

Por qué a todo el mundo le encanta la pizza. Por qué se engulle la pizza. Por qué te sientes culpable después de la pizza. Y te digo mis favoritas.

Hace unos días, en una historia de instagram preguntaba: ¿Qué significa para ti comer pizza? Y lo hacía porque sé que es algo que te encanta, como a todos. Y porque también sé el suplicio que es querer comerla y no hacerlo por restricción o comerla y sentirse mal por hacerlo. Y al final nos encontramos en un entramado de que hagas lo hagas vas a sentirte mal.

Este malestar es algo que vivo continuamente en consulta. Quería confirmarlo una vez más con vuestras respuestas de la red social. Las que más se repitieron fueron:

PECADO.                     

PREMIO.

PLACER.

VIERNES.

CULPABILIDAD.

FAMILIA.

AMIGOS.

Por un lado, a todo el mundo  nos gusta la pizza porque es:

Una manera de relacionarnos con gente a la que queremos.

No hay que liarse a cocinar, es muy desenredado.

Esta deliciosa.

La asociamos a distensión y diversión.

Es barato en comparación.

Porque se come con las manos y nos encanta tocar.

Porque está crujiente.

Porque se come recién hecha, está caliente y huele bien.

Porque es un gusto que no tiene edad.

Porque un gusto que todos tenemos en común, no hay discusión.

Por eso es la comida favorita de muchos.

Pero por otro lado, comer pizza tiene connotaciones muy negativas.

Se suele comer con ansia y deprisa. Mucha cantidad en poco tiempo, lo que provoca sensación de pesadez e indigestión. Esto se produce porque:

Porque cuando volveré.

Porque el lunes empiezo a recortarme, ahora tengo que aprovechar.

Para que nuestra mente no se dé ni cuenta. Como queriéndola engañar con un aquí no ha pasado nada. Mientras lo estás comiendo estás pensando no debería o cómo voy a hacer para compensarlo.

Para que otros no se coman el trozo que tú quieres porque es un momento típico de el que más pueda que más haga. Mientras estas comiendo trozo, estás mirando con el rabillo del ojo el siguiente que vas a comer, desviándote de lo que tienes ahora mismo y no viviendo el trozo de pizza que tienes en las manos al 100% y con los cinco sentidos. Ni si quiera lo saboreas.

U otras cosas negativas como:

Como esta semana no has ido al gimnasio todo lo que deberías o no te han salido las cosas bien en el trabajo, estudio o lo que sea piensas que no te la mereces y te sientes muy culpable al comerla.

Como la pizza está buenísima y supuestamente para perder peso hay que sufrir no lo estás haciendo bien, no lo vas a conseguir y te machacas hasta más no poder.

Como la pizza es algo prohibido en la dietas, porque tienes muchísimos hidratos de carbono y porque tiene salsas y porque es comida rápida, y tú quieres adelgazar o al menos no engordar, pues ya te has saltado las normas y eres una judas. Te sentirás bien culpable.

SI NO LA COMES TE SIENTES MAL PORQUE TE ESTAS PRIVANDO Y REPRIMIENDO DE TODO LO POSITIVO DE COMER PIZZA. DEL PORQUE A TODOS NOS GUSTA LA PIZZA QUE TE DECÍA AL PRINCIPIO.

SI LO HACES TE SIENTES MAL PORQUE SE DESENCADENAN TODO UNA SERIE DE COMPORTAMIENTOS Y PENSAMIENTOS NEGATIVOS.

¿Cómo hacer entonces para comer o no comer pizza en paz?

NO COMER PIZZA EN PAZ.

Lo primero es que la verdadera libertad reside en decidir comer pizza a veces y decidir no comer pizza a veces. Para ello tienes que aprender a obtener todas esas cosas positivas que te aporta la pizza sin la pizza. Para que cuando decidas no hacerlo porque no necesitas hacerlo; porque no quieras engordar; o porque simplemente te dé la gana, lo hagas desde la libertad. Desde la satisfacción. Desde el bienestar. Sepas relacionarte con tus amigos o familia de otras maneras que no sea comiendo, tengas otras opciones desenredadas de cenas, deliciosas, baratas. U otras comidas favoritas.

COMER PIZZA EN PAZ.

Y cuando decidas hacerlo que la hagas disfrutando realmente de ello. Que llegue a ser un acto placentero pleno. Para ello recuerda: puedes comer pizza cualquier día, te la mereces porque sí, comer pizza no engorda lo que engorda es prohibírsela y lo que eso conlleva, se puede perder peso sin sufrir. Tienes que demostrarte estas cosas que te digo a ti misma, es entonces cuando sin miedo, podrás disfrutar de las pizzas. Si quieres que te ayude a demostrártelo, puedes escribirme a quieroser@ingenierademivida.com para reservar tus sesiones online y que tratemos juntas el tema.

Además: te desvelo mis pizzas favoritas para que si quieres, cuando quieras, con o sin compañía, puedas disfrutar de ellas como es debido.

Pizza con pera, puerro, queso y pistachos.

Pizza con espinacas, besamel, pasas y piñones.

Pizza de tomate con salchichón.

Pizza de chocolate con avellanas.

Felices pizzas,

Eva.

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