Verano

4 placeres de verano que tienen que ver con comida y 4 que no tienen que ver. Últimas veces de la temporada.

La comida es un placer, pero no todos los placeres son comida. La comida es muy importante. Comer nos hace felices. Y es una parte importante de nuestras vidas ya que día a día nos encontramos frente a ella y no podemos ni escondernos ni esconderla. Pero nuestra vida no puede girar en torno a ella. Porque de esa manera, el placer se torna a sufrimiento. Tenemos que aprender a relacionarnos con la comida de manera positiva. Y para eso tenemos que sentir placer con infinidad de cosas más. Y con ella, por supuesto. Si estamos pensando todo el día en comida y nunca es suficiente, no podemos vivirla con calma ni con disfrute. La clave es que la comida no lo sea todo. Que solo sea una cosa más.

La comida deja de ser un placer y se torna a sufrimiento cuando empieza a ser una adicción. Las señales que nos indican que somos adictos a ciertas comidas hiperpalatables son las mismas que en otro tipo de adicciones con otro tipo de sustancias. Y estas señales son las siguientes:

-Un adicto niega serlo o le cuesta reconocerlo. Lo típico de: No, si yo tampoco como tanto. O si yo no estoy para lo que como.

-La sustancia deja de tomarse por el placer que reporta y comienza a tomarse para evitar el malestar que supone no tomarla. Lo típico de: Necesito algo dulce. O lo de no disfruto comiendo, como sufriendo pero no soy capaz de dejar de comer.

-Cada vez se necesita más porque menos sabe a poco. Lo típico de: Siempre tengo hambre o estoy todo el día pensando en comida.

-Y ya no sientes la resaca física que produce comerlos. Lo típico de: Me sienta bien comer así (de mal).

-Si no se come se siente nerviosismo o mala leche y no se para hasta que se hace. Se tiene mono. Lo típico de que como no comas tus galletas con leche antes de dormir no duermes.

-Pone límites a tu vida y a metas que quieres conseguir en tu vida. Lo típico de: Quiero comer sano para sentirme bien, pero nunca lo consigo. O no consigo adelgazar y si lo hago recupero mi peso y eso me impide estar en calma y tranquila, siempre vivo luchando. Digo que no a un plan de comer fuera porque no me lo puedo permitir ya que engordaría pero luego me da el arrebato y la ansiedad y como todo lo que pillo en casa cualquier tarde.

-Otros placeres no te producen placer. Lo típico de: Como por todo o lo pago todo con la comida. Lo bueno y lo malo.

-Los pequeños placeres de la vida no te dan placer, necesitas lo artificial. No disfrutas con el café solo o con el cacao puro. Necesitas el café con azúcar o el cola cao. Y no es que lo placeres artificiales no estén bien (no me malinterpretes) es que si solo obtienes placer con ellos te harás adicta a ellos.

Hay que llegar al punto de un cola cao bien cargado cualquier día que delicia. Lo hago y disfruto el subidón pero que mal me sienta (resaca) prefiero el placer del cacao puro diariamente que me sienta bien. Si no sienta mal eres adicto. Si no te sabe dulce eres adicta porque te has habituado. Y necesitarías deshabituarte o desintoxicarte, para después de un tiempo, tomarlo y decir: joder, ¡cómo no podía sentirlo tan dulce!

PERO TRANQUILA.

En cierta medida todos hemos sentido eso. Cuando tenemos dulces en el cajón o helados en el congelador no podemos dejar de pensar en ellos y no paramos hasta que no los comemos. Y queríamos más y más y todos los días. Y no es que tengamos algo patológico y algo que no podamos aprender a llevar de manera positiva tanto para el cuerpo como para la mente. Es normal a todos nos gusta lo bueno y a todos nos cuesta desprendernos de lo bueno. Pero tenemos que aprender a dar tregua a nuestro cuerpo, a darnos descanso y a no dejar que nuestra mente nos gobierne.

La comida es un placer pero a veces los placeres no atrapan y dejan de ser placer. Se tornan a sufrimiento. Las claves para que la comida sea un placer y no se torne a sufrimiento son:

PRIMERA: UNA DE LAS CLAVES ES QUE LA COMIDA SEA UN PLACER MÁS, PERO NO SEA EL ÚNICO. AL DAR ESPACIO A OTRAS COSAS INEVITABLEMENTE DESPLAZAMOS EL EXCESO DE NECESIDAD DE PLACER COMIENDO.

SEGUNDA: OTRA DE LAS CLAVES ES SENTIR PLACER CON LA COMIDA NATURAL  PARA PODER DAR ESPACIO AL PLACER ARTIFICIAL SIN QUE ESTE GANE TODO TU TERRENO.

TERCERA: Y OTRA ES QUE LA COMIDA SEA UN PLACER INDEPENDIENTE A UN SUFRIMIENTO. ES DECIR, CUANDO COMEMOS PARA SOBRELLEVAR UNA PREOCUPACIÓN LA COMIDA PASA DE SER PLACER A UN FALSO PLACER O INCLUSO UN SUFRIMIENTO. HAY QUE APRENDER A GESTIONAR LAS EMOCIONES DE MANERA INDEPENDIENTE. TRANQUILA, TODOS HEMOS COMIDO Y COMEMOS EN ALGÚN BAJON PERO NO PUEDE SER LA ÚNICA ESTRATEGIA NI UTILIZARLO DE MANERA CRÓNICA PORQUE TE PASARÁ FACTURA POR MUCHOS LADOS. UN CUERPO RESENTIDO Y EMOCIONES INEXPRESADAS QUE ACABARÁN SALIENDO CON MÁS FUERZA.

Por todo esto quiero dejarte estas ideas de placeres de verano. Algunos que tengan que ver con comida y otros no. Para que tu atención esté puesta en más cosas y para que puedas disfrutar de la comida con mesura. Porque si el verano se reduce a comer mucho y mal porque estoy de vacaciones no vas a disfrutar, vas a sufrir. Además dentro de los placeres que son de comida he introducido placeres sencillos que no solemos apreciar pero que marcan la diferencia. No hace falta atiborrarse todo los días de verano para disfrutar de la comida, de hecho si lo haces no vas a disfrutar ni de la comida ni de otras cosas porque te sentirás mal tanto física como mentalmente.

Menos es más. Los pequeños detalles son los que nos hacen felices. Relacionados con la comida y no relacionados con la comida. Me quedo con eso y ahora sí, te dejo por aquí expuestos algunos de mis placeres de verano.

4 PLACERES QUE TIENEN QUE VER CON COMIDA.

PLACER 1. Café con hielo.

PLACER 2. Helado de pistacho.

PLACER 3. Una cena al aire libre con una tabla de quesos, fuet, uvas negras, moras y anacacardos.

PLACER 4. Agua cuando se tiene sed.

4 PLACERES QUE NO TIENEN QUE VER CON COMIDA.

PLACER 1. Sentir la piel de gallina al salir del agua y sentir el calor del sol al secarse.

PLACER 2. Hidratarse la piel.

PLACER 3. Ponerse un vestido de espalda al aire.

PLACER 4. Tirarte a ver las estrellas sin quedarte helada.

Ya estamos a finales de Agosto y serán las últimas veces de la temporada. Pero no la última vez, el verano volverá.

Felices últimas veces de verano.

Atentamente,

Eva.

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4 claves para sentir verdadero placer comiendo tanto lo prohibido sin culpa ni ansia, como lo recomendado sin rechazo ni asco.

No es posible sentir verdadero placer comiéndote un cucurucho helado de cuatro chocolates si estás pensando todo el tiempo mientras lo haces que no lo deberías estar haciendo. Tampoco es posible hacerlo si te lo comes todos los días o te das un atracón de ellos quedando que revientas.

No es posible sentir verdadero placer comiendo yogurt con manzana y nueces si mientras lo haces piensas que es lo que tienes que hacer pero que te gustaría estar comiendo otra cosa. O si tienes asociada la manzana a estar sufriendo porque en otras dietas era tu merienda. Además es muy improbable que lo hagas si lo haces en cualquier sitio descuidando el envoltorio y en un ambiente que no induzca bienestar.

Por ello, voy a darte 4 claves para que puedas hacer tanto lo uno como lo otro. Para que puedas sentir verdadero placer comiendo tanto lo prohibido sin culpa ni ansia como lo recomendado sin rechazo ni asco:

CLAVE 1. ELIMINAR LA DISONANCIA COGNITIVA.

La disonancia cognitiva es que una parte de ti quiere hacer algo pero otra parte quiere hacer la contraria. Hay una lucha. No se siente paz ni tranquilidad.

No pasa nada por hacer eso.

Muchas veces nuestra mente intenta fallidamente pensar: Por una vez no pasa nada. Pero no es sincero y después de hacerlo te sientes mal. Después de comerte la tarta de cumpleaños te sientes mal. Aparece la culpa. La culpa aparece cuando estas transgrediendo una norma consciente o inconsciente. Si en el fondo piensas que mejor que no lo hubieras hecho porque así no podrás adelgazar. Te sentirás mal. Y ese sentirse mal hará que comas otras cosas que tampoco debieras porque ya para qué si nunca voy a conseguirlo.

Tiene que ser un: no pasa nada por hacer eso, pero sincero.

Para que no haya disonancia las dos partes de ti tienen que querer lo mismo. Tiene que ser un quiero y puedo o un no puedo y no quiero.

Quiero y puedo:

No pasa nada en el sentido de que no tengo porque engordar. Demostrarme a mí mi misma que si integro eso que quiero en mi alimentación no habrá esa consecuencia. Ese quiero puede ser una oportunidad para comprobar que no pasa nada y disminuir la ansiedad. En este otro artículo te digo cómo integrar: https://ingenierademivida.com/blog/2021/05/30/te-digo-como-integrar-lo-insano-en-una-linea-base-sana-sin-engordar-y-sin-remordimientos-y-disfruta-de-verano/

O, no pasa nada en el sentido de que si engordo puedo ocuparme de eso en otro momento y tengo plena confianza en mí misma de que me ocuparé de ello y se solucionará.

No puedo y no quiero:

Está delicioso pero no me merece la pena asumir las consecuencias. Y realmente disfruto poniendo límites y diciendo que no. Porque tampoco puedes engañarte aquí, si dices que no queriendo hacerlo luego habrá consecuencias emocionales de tipo: Encima que no me comí eso o si yo lo he hecho todo bien.

Da mucha calma solucionar la disonancia cognitiva.

CLAVE 2. EL PLACER DE HACER ALGO QUE HACE MUCHO QUE NO HACES.

No se siente el mismo placer cuando se hace algo todos los días que cuando se hace después de un tiempo.

No sientes el mismo placer comiendo helado si lo haces diariamente que si lo haces de vez en cuando. Si lo haces cada día, el placer disminuye de manera considerable hasta el punto de no apreciarlo. Se acaba haciendo de manera automática como rutina y el paladar simplemente se acostumbra y no se asombra. Para sentir placer intenso el paladar tiene que asombrarse.

O por ejemplo el placer de comer tomates de la huerta en verano después de estar todo el invierno sin hacerlo. O consumiendo los que no saben a nada. La naturaleza hace que tengamos que descansar de los alimentos hasta la próxima temporada y que cuando llega la temporada te mueras de placer al comer los tomates. Sé que hoy en día se puede comer de todo en todas las épocas del año, pero lo primero es que sus características organolépticas se ven seriamente resentidas y lo segundo es que no se apreciarían de la misma manera. Es una forma de no aburrirse y es una forma de mantener el gusto por los alimentos debido que el placer de hacer algo que hace mucho que no haces es muy superior al placer de algo continuamente.

Pero con alimentos insanos, los que no nos da la naturaleza, realmente el trabajo está en experimentar la diferencia de hacerlo diario u ocasional y comparar el placer. Y en valorar si quiero acostumbrarme para ya hacerlo sin darme cuenta y no sentir ni placer o si quiero un subidón de vez en cuando. Ese subidón solo es posible si es de vez en cuando. Así no merecería la pena. Al poner en la balanza que diariamente no aporta demasiado placer con el me hace daño en el sentido de engordar o en el sentido de que es malo para mi salud dejarías de hacerlo continuamente.

Por ejemplo, llevaba comiendo una temporada por las tardes siempre un par de magdalenas y las he dejado de comer porque ya me había habituado y no sentía placer haciéndolo, para algún día después de un tiempo volver a sentir ese placer que se perdió en el hábito. Dije: basta, no me merece la pena. Cuando se deja de sentir placer hay que poner distancia para poder volver a sentirlo pasado un tiempo.

CLAVE 3. CREAR ASOCIACIONES POSITIVAS CON ALIMENTOS SANOS.

Crear asociaciones positivas con alimentos sanos en momentos especiales. Un momento especial es un momento emocionalmente positivo. Solemos tener muchos momentos especiales asociados a preparaciones culinarias o alimentos insanos pero pocos momentos especiales asociados a alimentos sanos. Es más, tenemos asociados malos momentos con alimentos sanos.

Eso ya es casi imborrable. Pero podemos generar nuevas rutas neuronales en nuestra cabeza, podemos generar nuevos aprendizajes. Podemos generar nuevas asociaciones positivas con alimentos sanos.

Y eso es muy interesante porque nos encanta vivir momentos especiales con la comida y a través de la comida. E imagina si fuera a través de alimentos que nos nutren. Disminuiría el consumo de alimentos que no nos nutren.

Para que funcione, esos momentos especiales tienes que asociarlos a preparaciones muy concretas. Imagina que siempre que vienen invitados a comer a la terracita de casa preparas ensalada de rúcula, pera y anacardos. Imagina que siempre que ves un capítulo de la serie que estás viendo la acompañes de una macedonia tropical de piña y mago.

Eso son asociaciones positivas con alimentos sanos, más allá de las pizzas y más allá del bote de helado. Qué también. Pero también nuevas.

CLAVE 4. EL AMBIENTE Y EL CONTEXTO CUANDO SE COME SANO.

Se cuida mucho el ambiente y contexto cuando comemos fuera de casa o en nuestra propia casa cuando vienen invitados. Además esos días y en esos momentos normalmente suelen tomarse alimentos y preparaciones o alimentos que quizás no sean las mejores elecciones nutricionalmente hablando. Y ambas cosas son perfectas así. Porqué no. Pero sería muy interesante dar un lugar en este tipo de eventos a algún o algunos alimentos sanos también. Para crear esa asociación entre alimento sano y momento especial, celebración, vínculo social.

Así que por ejemplo cuando lleguen invitados a casa es perfecto una tabla de diferentes tipos de quesos pero yo incluiría unas uvas negras, algunos arándanos y algunas bolas de melón y calabaza.

Además de eso, muy relacionado con el apartado anterior, en el día a día que es cuando se suelen introducir más alimentos nutricionalmente acertados para nosotros los humanos no se cuida el contexto ni el ambiente. Por eso creo que sería muy positivo empezar a hacerlo a partir de ahora. Aunque sea un día al azar. Pero tener en casa unas velas, unos bols chulos para ensaladas y otros para el yogurt con frutas, frutos secos, bayas y semillas. Tener nuestros platos estrella sanos para diario en esos recipientes especiales, manteles, música de mulan rourse y con una iluminación espectacular. El agua en copa.

CUIDAR EL ESPACIO Y LOS DETALLES EN LA MESA CUANDO SE COME SANO ES ESENCIAL PARA DISFRUTAR COMIENDO SANO.

PARA FINALIZAR:

Así que si dejas a un lado la lucha de la disonancia cognitiva, te demuestras que el placer de hacer de algo que hace mucho que no haces es incomparable al de algo que se hace todos los días, empiezas a hacer asociaciones positivas con alimentos sanos y cuidas el ambiente y el contexto cuando comes en casa diariamente comida sana; BAJAR DE PESO EN VERANO ES POSIBLE.

Si sigues el pensamiento no puedes comer eso porque engorda el deseo hacia eso aumentará considerablemente hasta tener que comerlo con mayor frecuencia y cantidad que si te lo permitieses integrándolo en tu alimentación. Si te sigues conformando con el placer mediocre que te ofrece comer helados mediocres todos los días en lugar de comerte tu magnum preferido de vez en cuando sintiendo un subidón. Si solo te quedas con que los alimentos insanos son positivos y están unidos a recuerdos positivos. Y si solo asocias la comida que no es la más recomendada con un ambiente y contexto agradable. SUBIR DE PESO EN VERANO ES POSIBLE.

Anímate a poner en práctica estas cuatro claves.

Atentamente,

Eva.

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Cómo cambiar el discurso mental que tienes sobre los alimentos y la alimentación para ser feliz comiendo sano. Profundamente, desde el inconsciente.

Experimentando otro lenguaje. Que no diciéndote otro leguaje. No es decir otro lenguaje. Es hacer otro leguaje y/o sentir otro lenguaje.

Experimentando otro lenguaje. Esa es la respuesta a cómo cambiar el discurso mental que tienes sobre los alimentos para ser feliz comiendo sano y que sea profundamente y desde el inconsciente. Luego te indicaré como experimentarlo de manera concreta.

Y digo para ser feliz comiendo sano porque conozco a mucha gente que no es feliz comiendo sano. Que sufre. Sufre porque le gustaría poder comer de otra manera y no engordar. Sufre porque no come todo lo que quisiera. Sufre porque come con ansia viva. Sufre porque todo lo arregla y lo desarregla comiendo.

Y yo te digo que ser feliz comiendo sano es posible. Pero hay que cambiar el discurso mental que tenemos sobre los alimentos y la alimentación. Y no vale cambiar el discurso de manera superficial y repitiendo algo nuevo que yo te diga como los loros. Tiene que ser cambiar el lenguaje del interior de tu mente profundamente y desde el inconsciente. Tienes que crear tu propio discurso mediante nuevas experiencias concretas y reales. Empezar a vivir la alimentación desde otro lugar para poder hablar y pensar la alimentación desde otra perspectiva.

El discurso mental de serie que tenemos sobre los alimentos y sobre la alimentación es el discurso social que ha triunfado en las últimas tres décadas. Es el discurso que hemos vivido y aprendido sin darnos cuenta cuando hemos crecido y cuando hemos ido asimilando lo que nos rodeaba.

Hemos crecido con:

Cuando te termines esto te doy lo otro. Siendo esto el puré de verduras y lo otro las natillas de chocolate. Y por tanto, siendo el puré de verduras un castigo para obtener el premio de las natillas de chocolate.

Todo lo rico engorda.

No puedo comer esto o lo otro porque engorda pero es lo que más me gusta.

El plátano engorda. Y es la única fruta que me gusta (¿Por qué crees que el plátano es la fruta que estadísticamente más gusta a la población? Pues porque es la fruta prohibida)

La piña es de dieta.

La dieta es un sufrimiento.

Haciendo dieta se pasa mucha hambre.

El lunes empiezo.

Hay que compensar la pizza.

No debo saltarme la dieta.

Hay que comer menos.

Se puede comer toda la sandía que se quiera porque es agua.

E infinidad de afirmaciones del estilo…

Así que, este es lenguaje y el discurso que tenemos en nuestra mente sobre:

SOBRE LOS ALIMENTOS.

Lamentablemente con lo único que nos hemos quedado es con que si esto engorda no se puede comer y con que si esto es de dieta yo no quiero comerlo porque qué hambre y qué asco. Lo alimentos, por tanto, se dividen en los que engordan y quiero pero no puedo y los que son de dieta y puedo pero no quiero.

Fíjate en tus pensamientos en alto o en tus pensamientos en bajo, porque probablemente si estás leyendo esto tu lenguaje con respecto a los alimentos sea ese.

LOS QUE ENGORDAN Y QUIERO PERO NO PUEDO.

LOS QUE SON DE DIETA Y PUEDO PERO NO QUIERO.

Los primeros son los ricos. Con los únicos que tenemos asociaciones positivas. Pero la cara oculta es que engordan. Disonancia.

Los segundos son los malos. Con los únicos que tenemos asociaciones negativas. Pero el otro lado de la luna es que nos convienen para cuidar la línea, estar sanos y todo eso. Disonancia.

Y en medio de una disonancia cognitiva no se puede vivir tranquilos. Siempre hay lucha.

¿Están ahí, verdad?

Pues no estás aprovechando el poder que tienen los alimentos sobre nuestro cuerpo y sobre nuestra mente. Hay que hablar de los alimentos en lenguaje micronutrientes.

Hay que dejar a un lado catalogación es: engorda o no engorda; puedo o no puedo: debo o no debo.

Para cambiar este lenguaje desde el inconsciente:

Qué diferente sería si desde niños no nos hubieran prohibido determinados alimentos y se hubiesen vivido con naturalidad en las ocasiones que se presentaran sin hacerlos presentes en nuestro día a día. Es decir comer tarta de chocolate en un cumple naturalmente y sin prohibir el chocolate en casa pero sin crear el hábito de tener chocolate en casa. Desaparecería el ansia por el chocolate. Que diferente hubiera sido si no te hubieran dicho comete el puré de verduras y te doy el chocolate. No estaríamos premiándonos todo el rato con el chocolate. Qué diferente hubiera sido que nos hubieran enseñado inteligencia emocional, que hubiesen llorado con nosotros y no nos hubiesen dicho no se llora o no seas llorona. No hubiésemos necesitado comer chocolate para desahogarnos. Y qué diferente hubiera sido si en lugar de haber convivido con el chocolate con leche y azúcar y todos los sucedáneos que son de todo menos chocolate hubiésemos convivido con el cacao puro. Qué ahora nos encantaría el sabor amargo. Y qué diferente hubiera sido si no nos hubiésemos referido al chocolate con que es pecado y engorda y sin embargo hubiésemos tenido presente el chocolate puro refiriéndonos al él con que tiene gran cantidad de hierro para prevenir la anemia en mujeres de edad fértil y contiene teobromina que estimula la actividad de nuestro cerebro. Qué diferente. Sabríamos que podríamos comer tranquilamente cada día con multitud de beneficios. El puro. Y no tendría sobre nosotros ninguna influencia el poder adictivo del azúcar que te hace comerte una tableta y querer otra y el que te hace decir que no te gusta el chocolate puro que no sabe a nada. Pues sabe a cacao.

Hay que empezar a hablar de los alimentos desde otro lugar y experimentar esas propiedades en nuestro cuerpo. Engorda o no es un lenguaje hostil. Y también es simplista. Deja bastante que desear. Un alimento ya sea sano o insano no tiene ese poder por sí solo. Sin embargo, tal o cual alimento me aporta esto o aquello es un lenguaje inteligente lleno de conocimiento y amable.

Por ejemplo:

EL PLÁTANO.

El plátano engorda. El plátano no porque engorda. El plátano es la única fruta que me gusta porque no es dieta. El plátano por la noche es un pecado.

Cambiarlo por:

El plátano me aporta triptófano que es precursor de la serotonina que es hormona de la felicidad y puede ser un alimento aliado para los días premenstruales en los que esta hormona disminuye de manera natural en el cuerpo. Para subirla y mantener un buen estado de ánimo.

Y no solo cambiarlo sino experimentarlo. Comer plátano en premenstruación y notar cómo te sube el ánimo. Y comprobar con tus propios ojos que no engordas por comerte un plátano cada día si es una fruta que te gusta o simplemente por comprobarlo y dejar de tenerle pánico. Dejar de tener limitaciones.

LA PIÑA.

La piña adelgaza. La dieta de la piña. La piña purifica. La piña es de dieta. Puedo comer toda la piña que quiera porque no engorda. La piña elimina líquidos. Solo como piña cuando quiero adelgazar. Rechazo cualquier preparación culinaria que lleve piña porque eso es dieta y yo no estoy a dieta u odio estar a dieta.

Cambiarlo por:

La piña me aporta gran cantidad de agua y antioxidantes un combo ideal para el verano cuando estoy más expuesta al sol. La piña es la única fruta que contiene bromelina, una sustancia que favorece la digestión de las proteínas y la absorción de sus aminoáciodos por lo que sería ideal como postre para aligerar la digestión antes de volverse a dar otro chapuzón. Además contiene gran cantidad de agua y antioxidantes un combo ideal para tomar el sol mientras hacemos esa digestión sin deshidratarnos y evitanto el envejecimiento debido a la oxidación de la piel.

Y no solo cambiarlo, sino experimentarlo. Comer un par de rodajitas de postre en lugar de cualquier otra cosa después de comer el sándwich que nos llevamos en la cesta nevera a la piscina. Y notar que no existe después la misma pesadez que si tomaras un plátano de postre. Cada cosa es para lo que es según sus propiedades. Y notar que la piel no se reseca tanto como otros veranos en los que no seguiste un hábito como ese. Comer piña de postre en la piscina antes de tomar el sol.

Ojala un día se conozca a cada alimento con el apellido de que propiedad aportan los micronutrientes que contiene y no si engorda o no. Ningún alimento por si solo engorda o no. Lo que engorda es el mal entendimiento de la nutrición y de la alimentación y el ansia viva que genera hablar así de los alimentos.

SOBRE LA ALIMENTACIÓN O EL COMPORTAMIENTO ALIMENTARIO.

Y no sólo está el lenguaje que usamos con respecto a los alimentos. Luego está el lenguaje que usamos con respecto a nuestra alimentación y a determinados comportamientos alimentarios.

ESTOY A DIETA

Cada vez que una persona acude a mí diciendo quiero adelgazar y estoy harta de estar toda mi vida a dieta y de las dietas, lo primero que le pregunto es: ¿Qué es para ti estar a dieta? Y obtengo respuestas del tipo: Para mí estar a dieta es tener que quitarme el pan, o no merendar un café con un dulce por la tarde, o tener que comer una fruta por la tarde, o no comer pasta cada semana, o qué me digan unas amigas ir a cenar y tener que decir que no porque si no estropeo el trabajo de toda la semana.

Ese tipo de cosas son las que hacen que esas personas se SIENTAN A DIETA, y lo pongo en mayúsculas porque no es lo mismo SENTIRSE A DIETA que ESTAR A DIETA. Puedes ESTAR A DIETA SIN SENTIRTE A DIETA. Y eso, es lo que yo busco.

Es muy hipócrita simplemente quedarse en un: NO ES ESTAR A DIETA ES COMER SANO. Eso es un error, puedes comer sano y sentirte a dieta. Y eso sería el mismo fracaso, te llevaría al mismo estado de frustración y no conseguirías resultados diferentes.

No hay que tener miedo a llamar a las cosas por su nombre. Si, estoy a dieta pero no me siento a dieta. Porque es evidente que en todos los casos es necesario un cambio de hábitos. Llámalo como quieras. Me da exactamente igual, pero si te sientes a dieta, estás perdida.

Precisamente a eso me refiero con que hay que cambiar el lenguaje profundamente y desde el inconsciente y no de manera superficial que no serviría para nada. C

Hay que cambiar el estoy a dieta por NO ME SIENTO A DIETA respetando e integrando en tus nuevos hábitos las cosas que te hacen sentirte a dieta para dejar de hacerlo de manera genuina y desde el inconsciente. Tienes que demostrarte a ti misma y mediante tu propia experiencia que puedes hacer esas cosas que te hacen sentir a dieta, no sentirte a dieta y por supuesto adelgazar.

Si simplemente te engañas a ti misma diciendo no yo no estoy a dieta estoy comiendo sano y siguiendo un estilo de vida sano para siempre. Te digo yo, que no será para siempre. Si tu inconsciente se siente a dieta, no será para siempre.

Porque puedes engañarte a ti misma. Pero no puedes engañar a tu inconsciente.

No basta con cambiarle el nombre a las cosas. Realmente tienen que ser cosas diferentes. Me da igual llamarlo estilo de vida para siempre que dieta, sufro. Me dijo una de las mujeres a las que acompaño. Esto es real. NO VALE REPETIRSE COMO A LOS LOROS NO ESTAS A DIETA, NO ESTAS A DIETA. ES UN ESTILO DE VIDA SALUDABLE PARA SIEMPRE.

Dieta no es malo. No lo es. La clave es la percepción. Un mismo acto hecho desde dos lugares diferente, es decir, percibidos diferente y dándole un enfoque diferente te harán sentir de una manera o de otra. Te harán sentir en paz o en guerra.

TENGO QUE COMPENSAR

Compensar no está mal. Compensar es perfecto. Compensar hace que volvamos al equilibrio. Necesitamos equilibrio.

Ahora bien, compensar desde el castigo o el trauma es contraproducente. Crea ansia y deseo desmesurado. Hay que compensar desde el mimo para dar descanso a tu cuerpo y no saturarte, hay que compensar desde la escucha al cuerpo.

Compensar desde el castigo, el trauma o el drama es lo típico de como hoy he ido a un cumpleaños por la tarde y he comido tarta y chucherías no puedo cenar nada, pobrecita de mí. Es lo típico de ir a un restaurante para comer y no poder cenar nada, pobrecita de mí porque engordo y eso es lo peor del mundo o por mis narices hoy ceno nada que por nada del mundo voy a engordar. Es lo de he pecado comiendo entremeses, croquetas, tarta, pastas y esta noche tengo que recortarme. Me he pasado con la pizza esta noche y mañana todo el día a piña hasta que no aguanto más y por la noche y arraso con el bote de helado. La compensación es fallida y mañana vuelta a empezar. Este no es el enfoque. No lo es simplemente porque no funciona porque consigue el efecto contrario del que pretende y cronifica la ineficaz compensación desde la mente.

NO HAY QUE COMPENSAR DESDE LA MENTE, HAY QUE COMPENSAR DESDE EL CUERPO.

Hay que aprender de los niños que todavía escuchan muy bien a su cuerpo y no se dejan contaminar por la mente. Ojalá eso no se perdiera. Pero se pierde. Pero se puede volver a recuperar.

YO NO DIRÍA TANTO ES COMPENSAR SINO ES DAR DESCANSO A MI CUERPO. AUNQUE DA IGUAL COMO LO LLAMES SI DESDE EL INCONSCIENTE SIENTES QUE ES DAR DESCANSO A TU CUERPO.

¿Cómo se consigue? Lleva tiempo, pero en la próxima oportunidad que pienses tengo que compensar, intenta bajar a el cuerpo. Respira un poco. Siente que el aire solo puede llegar hasta el pecho, que no puede bajar hasta el estómago porque está saturado de comida. Date espacio. Da espacio a tu cuerpo hasta que el aire pueda fluir libremente y sin suspiros hasta el estómago. Llevará horas. Espera a tener un hueco. A tener necesidad física de comer. Ese será el momento de empezar con algo de comida de nuevo. Te sentirás muy renovada. Sentirás satisfacción al volver a comer. Todo lo contrario a lo que hubieras sentido si hubieses seguido comiendo cuando tu respiración solo podía llegar al pecho.

Una vez has hecho esto varias veces desde el respeto a tu cuerpo y desde el mimo entenderás que no es que no puedas cenar. Es que imagínate si después de trabajar tuvieras que meterte otras ocho en lugar de irte a descansar a casa. Necesitas irte a descansar a casa. Nada más. Y mañana, será otro día. Así de simple que no sencillo al principio. Pero solo es hasta que cojas el hábito que lo harás de manera automática y sin nada de drama. Lo harás de manera natural desde tu naturaleza, desde la escucha al cuerpo.

Aun así, en casos de adicción al dulce, a la sal o de descontrol emocional es difícil bajar de la mente al cuerpo. Habría que trabajar estos temas conjuntamente. Por ejemplo, cuando se tiene adicción a la azúcar se suele decir el cuerpo me pide dulce; y no es el cuerpo, es la mente, el cuerpo no te va a pedir comer chocolate con azúcar media hora después de estar bien comida con las lentejas y el melón. O por ejemplo cuando se lleva una gran culpa o pesar por haberse pasado durante esa comida en la que no te deberías haber pasado y por la noche en casa te desbordas emocionalmente diciendo de perdidos al río ya en septiembre empiezo a hacer dieta. Es la culpa la que hay que saber manejar. Ambos ejemplos son otras historias en las que no voy a centrarme aquí.

Pero el concepto de compensar desde el descanso y la escucha al cuerpo es ese. Hay que dejar de compensar desde el castigo, el trauma o el drama.

RECUERDA, ES DARSE UN RESPIRO.

PUEDO ESTO O NO PUEDO AQUELLO

Poderse se puede todo.

Cuando digo a las personas a las que acompaño que se puede hacer todo no estoy dando permiso. Nada más lejos de la realidad. Yo no tengo el poder de dar permiso a nadie. Me preguntan si puedo comer esto o lo otro y cuánto puedo comer de esto o la otro.  Y yo digo: Partiendo de que se puede todo, qué es lo que tú quieres hacer.

CAMBIA QUERER POR PODER. QUIERO ESTO O NO QUIERO ESTO OTRO EN LUGAR DE PUEDO ESTO O NO PUEDO ESTO OTRO. Con estos verbos, el inconsciente no tiene poder de interpretación. Quiero o no quiero es decisión, punto. Puedo o no puedo es mucho más complejo y delicado, yo no lo pronunciaría.

Bien,

Pero lo siguiente que me decís es: Si puedo todo me da miedo querer hacerlo todo. Porque si hago todo lo que quiero engordaré. Entiendo ese miedo. Lo que ocurre es que poder todo significa comer los alimentos prohibidos no comer SOLO los alimentos prohibidos. Pero es normal irse al extremo. Nadie te ha enseñado a integrarlos en una alimentación inteligente nutricionalmente. Y es posible hacerlo todo. Pero no todo junto sino integrándolo en una alimentación buena nutricionalmente y gustosa para ti. Además es necesario que experimentes que compruebes mediante experiencias concretas que integrando este alimento al que tanto miedo le tienes no pasa nada, no engordarás. Eso depende de mucho más.

Otra cosa es el típico: QUIERO PERO NO PUEDO. Y voy desmontártelo.

QUIERO HELADO PERO NO PUEDO PORQUE ENGORDA.

Es muy distinto a:

HOY QUIERO HELADO. LO INTEGRO. ELIJO NO COMER HELADO TODOS LOS DÍAS A LA MISMA HORA PORQUE NO QUIERO CREAR EL HÁBITO DE COMER HELADO. ESTE HÁBITO EN ESTE MOMENTO NO ME APORTA LO SUFICIENTE COMO PARA DECIDIR ESTABLECERLO.

Y ojo, hay que comer helado algún día. No vale, puedo comer helado de boquillas y luego en tu interior te dices es mejor que no comas helado. Eso para tu inconsciente es: NO PUEDES COMER HELADO.

Vivo a dieta como algo traumático o vivo a dieta como algo placentero e inteligente. Vivir a dieta es un sentimiento. Vivir puedo esto y no puedo lo otro por estar a dieta como algo traumático o vivir quiero estoy y no quiero lo otro como algo placentero e inteligente. Está claro que hay que poner límites. Pero tus límites. Desde la responsabilidad y no desde el victimismo. Desde el conocimiento de la biología, la nutrición y de mi misma. Esto solo es posible cuando las emociones negativas se aprender a gestionar sin comida y cuando el ansia por la comida o por las cosas prohibidas disminuye permitiéndose esos alimentos pero sin perderte en ellos. Sin perder la libertad tener que permitirte siempre. Pero permitiéndose para no tener ansia viva por comer en general y por algunos alimentos en particular.

SALTARSE LA DIETA

Saltarse la dieta, un clásico.

Y tampoco podemos engañarnos diciendo que NO ES UNA DIETA QUE SOLO ES UN MENÚ SALUDABLE si no puedes saltártelo en calma. Sin culpa. Si solo puede hacer alguna cosa mal el fin de semana. Si solo te lo saltas con cosas insanas. Así da igual cómo lo llames. ESO ES CAMBIAR EL LENGUAJE DE MANERA SUPERFICIAL. Y eso no funciona. Lo siento, no funciona.

A mí me gusta llamarlo propuesta, pero tiene que ser una propuesta dónde incluyamos cosas sanas y cosas insanas y donde sea obligatorio saltársela con cosas sanas y con cosas insanas. Esto es muy diferente a lo anterior. Esto tiene las ventajas de la claridad, la organización y la tranquilidad. Esto es utilizar la psicología humana de manera inteligente.

Sin buenos ni malos. DARÍA IGUAL LLAMARLO PROPUESTA QUE DIETA O MENÚ SI ES MEJOR SI ES MEJOR NO SALTÁRSELA Y SI CUANDO TE LA SALTAS SOLO ES CON COSAS INSANAS Y NORMALMENTE EL FIN DE SEMANA. Eso es lo de siempre con otro nombre. Eso es psicología barata. Es engañarse a una misma.

Y Daría igual cambiar propuesta por dieta si es obligatorio saltársela con cosas sanas y con cosas insanas entre semana y si incluye cosas sanas y cosas insanas. DE HECHO YO LO LLAMO DIETA TAMBIÉN. PERO PARA NO CONFUNDIROS ME GUSTA LLAMARLA PROPUESTA PARA VOSOTRAS. Con otro nombre es más fácil integrar un nuevo concepto.

YO SE LO QUE TENGO QUE HACER PERO NO LO HAGO.

Cuestiónate eso, quizás no sepas lo que tienes que hacer. El conocimiento con respecto a temas nutricionales y la manera de abordar el tema de adelgazar, está avanzando muchísimo. Además hay mucha desinformación e intrusismo profesional. LEER TAMBIÉN ES CREAR UN NUEVO LENGUAJE SI SE INTEGRA EL CONOCIMIENTO QUE HAY PLASMADO EN ESOS LIBROS. O CONSULTAR AL PROFESIONAL ADECUADO.

A mí llegan muchas personas que me dicen: No, si yo sé lo que tengo que hacer. Pero luego no lo hago. Quizás no sepas lo que tienes que hacer. Para eso estamos aquí y si lo necesitas puedes escribirme a: quieroser@ingenierademivida.com para reservar tus sesiones online personalizadas.

EN RESUMEN:

Para ser feliz comiendo sano hay que cambiar el discurso mental y hacer que tu inconsciente se lo crea. Y solo se lo creerá experimentando nuevas experiencias concretas y desmostrándole que es verdadero este nuevo discurso y mentira el anterior.

Para ser feliz comiendo sano hay que pasar de un lenguaje hostil a un lenguaje amable. Tanto interno consciente (lo que pensamos) como interno inconsciente (lo que sentimos) y también externo (lo que decimos).  Hay que pasar a un lenguaje más inteligente.

EL LENGUAJE NO SE CAMBIA SIMPLEMENTE REPITIÉNDOTE OTRO. SE CAMBIA EXPERIMENTANDO OTRO. A VECES INCLUSO CON LAS MISMAS PALABRAS.

A través de la experiencia concreta, a través de ser consciente de vivir ejemplos concretos de manera diferente, desde otro lugar. Con consecuencias emocionales diferente. El hecho puede ser el mimo pero la vivencia y la percepción completamente diferente desde un lugar u otro. Con el lenguaje. No basta con repetir y repetir. Tienes que creértelo. Y para creer algo tienes que verlo con tus propios ojos. Vivirlo en tus propias carnes.

Atentamente,

Eva.

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Te digo cómo integrar lo insano en una línea base sana sin engordar y sin remordimientos. Y disfruta de verano.

Se acerca el verano y con él infinidad de ocasiones para pasarse o para saltarse la dieta. O el estilo de vida saludable. Llámalo como quieras. E independientemente de esto, en todas las estaciones del año a todos nos gusta pecar o dejar a un lado nuestra alimentación sana. Llámalo como quieras. Aunque nos encante llevar una alimentación sana.

Además, a nadie nos gustan las consecuencias físicas que pueda tener esto. El consumir cosas insanas. El guarreteo. Como por ejemplo la resaca que sentiremos si se trata de un episodio puntual o la inflamación y grasa localizada si son episodios frecuentes.

De todas formas, te recomiendo hacerlo. Te recomiendo saltarte la dieta. Porque es bueno para tu salud mental. Descargar la tensión de vez en cuando sin dejar acumular demasiada y vivir en distensión.

Y te daré las claves para hacerlo de manera inteligente. Para encontrar ese punto de equilibrio en el que no dañes ni tu salud física, ni tu salud mental.

Y todos contentos.

Así que en este mes de mayo voy a enseñarte a integrar los alimentos insanos que tanto te gustan en tu alimentación sin que por ello, en su conjunto, deje de ser sana. Voy a enseñarte mediante ejemplos concretos la manera de introducir esos alimentos insanos de los que no quieres prescindir. De los que no estas dispuesta a prescindir por tu salud mental y por el placer tan intenso que estos provocan.

Y quiero enseñarte a hacerlo porque quiero que dejes de sentir la culpa que llega tras comerlos y que dejes de sentir la lucha de lo como o no lo como o quiero pero no puedo o debo. También quiero que dejes de experimentar el me los prohíbo porque no debo hasta que exploto y como lo que sea sin mesura. O que dejes de experimentar el me desborda el deseo y me pongo hasta atrás debido a un periodo de represión. Quiero que vivas con tranquilidad el no comerlo y el comerlo. Y para ello hay que considerar estos alimentos insanos como una posibilidad y experimentar esa posibilidad sin que abarque la mayor parte de tu alimentación. Con toquecitos de comida insana. Si abarcara la mayor parte de tu alimentación te resentirías físicamente tanto a corto como a largo plazo. Sensación de saturación y pesadez abdominal, inflamación, falta de energía…. Esto a corto plazo, a largo plazo ni te cuento. Pero si intentas no comerlos nunca para no perjudicarte físicamente por todo esto que digo o simplemente porque engordan, acabarás comiéndolos en mayor cantidad y frecuencia por un fenómeno psicológico que se conoce como reactancia y te perjudicarás más y engordarás más. Prohibirse es contraproducente. La reactancia es no puedes hacerlo, pues por mis narices lo hago.

Quiero enseñarte a romper este patrón y a integrarlos en tu alimentación para que las consecuencias negativas se disuelvan y para que paradójicamente la posibilidad de hacerlo te haga hacerlo con menos frecuencia y en menos cantidad sin darte ni cuenta. Y para que dejes de comerlo deprisa, con ansia y con culpa.  Y al menos, que merezca la pena y los disfrutes.

A todos nos gusta sentirnos ligeros y sin la pesadez que nos da desmadrarnos comiendo de guarreteo a todas horas y sin filtro. Por eso quiero enseñarte esto, para que deleites con placer a tu mente sin hacer sufrir a tu cuerpo.

Quiero que aprendas a vivir con ellos porque es imposible aislarse de ellos. No quiero que te asfixies. Para ello voy a compartirte ejemplos de situaciones reales muy concretas. Te hablaré de una serie de ejemplos muy comunes que me encuentro mucho pero se podría hablar de integrar cualquier cosa. Pero hay que hacerlo de manera inteligente. Integrar es: no tendrás consecuencia físicas y no te sentirás a dieta. Incluso podrías adelgazar si es que eso es lo que quieres o lo que te conviene.

Vamos a ello:

Bollería para desayunar.

El otro día fui a una cafetería donde me gusta ir a leer y me comí un croissant recién hecho acompañado de un café con leche. Me supo a gloria. Esto es una manera de mimarse. Miré las posibilidades que había y pensé si alguna merecía la pena. Esa es la que elegí. Tenía antojo de croissant hace tiempo. Esto me lo dijo la semana pasada una de las chicas que realiza sesiones personalizadas. No todas las mañanas voy a la cafetería. Además, me dijo: Si no me hubiese gustado nada, no hubiese cogido nada. Me he dado cuenta que para satisfacer un antojo solo vale comer eso concreto que tienes de antojo. Si hubiese comido una napolitana de crema no hubiera satisfecho mi antojo y seguiría con él. No hubiese merecido la pena tomar la napolitana de crema. Hubiese disfrutado de un café solo y en cualquier otro momento que hubiese tenido la oportunidad hubiese comido el croissant. También me dijo: antes de haber tenido estas conversaciones de psicoalimentación contigo me hubiese comido la napolitana con ansia sin pensarlo dos veces y sin preguntarme si era lo que quería. Y con remordimientos. Además, luego hubiese estado todo el día ansiosa picoteando hasta acabar buscando por todas las tiendas un croissant hasta encontrarlo. Hoy lo vivo con calma, ya se dará el momento.

Todas las opciones insanas son malas para el cuerpo. Así que, ¿Hay alguna que me merezca la pena en este momento? Si es que sí la elijo. Si es que no, la rechazo.

Y el resto del día pues lo vivirás con calma y sin pensar en compensar o dejar de compensar. Al final aunque por supuesto en nutrientes no es lo mismo ni por asomo, en kilocalorías probablemente sea lo mismo que un yogurt super sano con avena y almendras. También te digo que probablemente el café y el croissant que será bastante refinado tendrían una digestión mucho más rápida y quizás te entrara hambre antes que con la proteína y fibra de la opción nutritiva. O quizás no porque la psicología es muy poderosa y mentalmente te habrás nutrido con la opción excepcional del croissant. Mañana será otro día.

Además a la hora de comer un antojo insano por ejemplo el croissant que comió esta chica, es muy importante que conozcas una sensación que puede aparecer y que es muy normal. Quizás cuando acabes el último bocado pienses: me comería otro. Pero esa sensación se va en un momento. Aunque te comieras otro y otro y otro, al final tendrías que acabar lidiando con esa sensación y después de cuatro ya si tendríamos que asumir otras consecuencias negativas. El me comería otro es normal. Tranquila, te comerás otro en otro momento. Solo es la sensación adictiva que provoca el azúcar.

Hablando de antojos, tengo que decirte que aunque sea un antojo de algo sano solo se satisface con eso concreto que tienes en la mente, cuanto antes lo hagas mejor. Es lo que ocurre por ejemplo cuando te tocan judías verdes porque es lo que pone en la dieta pero tú lo que quieres ese día son alcachofas. Por muchas judías verdes que comieras nunca estarías satisfecha y tendrías la sensación de represión ya que ha sido algo impuesto y no elegido. Es uno de los contras de tener un Plan preestablecido y no ir improvisando según apetencia.

Pasta con nata para comer.

Te contaré una manera de integrarla.

Imagina un día así: 1 par de albaricoques para desayunar, pasta con nata y nuez moscada para comer, unos pistachos con un par de onzas de chocolate negro para merendar y un plato de ensalada de brotes de espinacas con kiwi, fresas, aguacate, pipas de calabaza, pipas de girasol, semillas de sésamo aliñada con vinagre de Módena y aceite de oliva. Imagina un día así pensando que es perfecto disfrutar de un plato de pasta con nata sin que haya ninguna consecuencia negativa para tu cuerpo por lo bien integrado que está y con la tranquilidad de la mente porque puede permitirse ese placer sin remordimientos y sin culpa. Y observando que el peso está encaminado. Porque señoritas y señoras, no puedo dejar de hablar del peso cuando es lo que os trae por la calle de la amargura. Que no es lo más importante, no. Que es importante, si. Y no podemos hacer que la palabra peso se vuelva tabú. Simplemente hay que tratarla como una palabra más. Sin darle de más de importancia. Sin darle de menso de importancia.

Este día es un día real de la alimentación de una de las chicas que hace sesiones conmigo. Le encanta la pasta y a la vez tiene miedo de engordar por comer pasta. Ella misma me dijo un día: me he dado cuenta que comer pasta un día no convierte la alimentación de ese día en insana y me he dado cuenta que incluirla no hace que engorde o deje de engordar.

Pero imagina comer pasta pensando que la tienes prohibida. Imagina cuánta cantidad comerías, probablemente un plato gigante hasta sentirte incómodamente llena porque después a saber cuando supuestamente volverás. Y como lo comerás, probablemente muy rápido, con ansia, como si no hubiera un mañana y como si te lo fueran a quitar del plato. También imagina que pasarás el resto del día angustiada pensando que has hecho algo que no debiste hacer. E imagina qué comerás el resto del día teniendo que soportar pensamientos del tipo: ya de perdidos al río o el lunes empiezo que te harán comer mucho y mal el resto del día sin disfrutar. Quizás como un castigo inconsciente enmascarado como hedonismo o necesidad de placer inmediato para evitar sentir dolor emocional y que acentúa ese dolor emocional. Esto es lo que no puedo puede ser. Por eso quiero que te grabes en la mente la palabra INTEGRAR. Y es un arte que hay que aprender.

Sin entrar en si la pasta o la nata son sanas o no. Pero es lo que comúnmente se piensa porque se ha repetido hasta la saciedad. Lo primero que se ha quitado siempre en una dieta es la pasta, el pan, el arroz, la patata porque son hidratos de carbono y los hidratos de carbono engordan y son malos. Otra de las cosas que se ha hecho siempre cuando querías estar a dieta era pasar de lácteos con nata a lácteos sin nada. Así que la nata engorda y es mala. Pero esto, es muy simplista. CONOCIMIENTO Y EXPANDIR LA MENTE ES LO QUE SE NECESITA.

Chocolate después de comer.

Decimos que somos animales de costumbres. Y la persona que siempre come un trozo de chocolate después de comer tiene una costumbre. Simplemente una costumbre, un hábito. Si tienes días duros mentalmente y te recarga ese pequeño placer para soportar el resto del día, perfecto. Lo haría con chocolate negro de 90%. Además de que no aporta azúcar ni es adictivo para que en vez de una onza quieras otra y otra, te aportará vitaminas y minerales. Tampoco tendrías la ansiedad por comerte una tableta porque ya lo comes todos los días. Incluso si algún tuviera las ganas de comerme una tableta de chocolate entera, lo que haría sería comérmela directamente y ahorrarme la comida. Es decir no comería ese día. El chocolate sería mi comida y quedaría bien satisfecha. 

Café con algo dulce para merendar.

Parece que no existe más allá de esto. Nuestra mente tiene visión túnel. Y cuando digo esto la gente se me pone a la defensiva. Porque piensan que quiero quitarles su libertad. Y cada uno es libre de hacerlo o no. A mí me da exactamente igual. Es perfecto si lo haces. Pero si tienes que hacerlo si o si no eres libre. La libertad reside en poder hacerlo y poder no hacerlo.

En el caso de elegir hacerlo desde la verdadera libertad, elige el dulce que quieras y no el que debieras. Y el café con o sin azúcar. Según.

En el caso de elegir hacerlo cada día y decidir tomarlo como hábito, elige experimentar el sabor del café. Si lo quieres siempre con azúcar no te gusta el café, te gusta el azúcar. Eres adicta al azúcar. Para ser libre un día tienes que tomar café con azúcar y ser consciente de que sabe a azúcar. Para ser libre tienes que poder tomar café sin azúcar o simplemente no tomarlo si no te gusta. De todas formas te digo, que el café solo te gustará. El paladar le coge el gusto. Se habitúa.

Por otro lado, el tema de algo dulce. En el caso de elegir hacerlo cada día y tomarlo como hábito yo aprovecharía para que ese algo dulce fuese nutritivo. Para que me aportara nutricionalmente. Por ejemplo dátiles con almendras. O higos secos con nueces. O pistachos con yogurt de chocolate. O bizcocho de plátano con copos de avena integral. Haz un bizcocho y pártelo en siete trozos. Ten la tranquilidad de que comerás uno cada día y la satisfacción de que te estarás nutriendo al mismo tiempo.

Pero por supuesto si el día que voy a la comprar veo algo insano que me entra por el ojo, me lo compro y me lo como ese mismo día. Pero no me compro una docena para tener la lucha en casa cada tarde de me lo como o no me lo como. Tengo la posibilidad. Experimento la posibilidad. Pero no tengo disponibilidad. Me lo pongo fácil.

Otra cosa muy importante es: POR LA TARDE SE PUEDE MERENDAR PERO LA TARDE NO PUEDE SER MERENDAR. Se lleva mucho merendar para matar el aburrimiento o merendar para espabilarse de la siesta o merendar para sobrellevar mentalmente la tarde. Y esto ya hay que tratarlo de manera más profunda.

Las rutinas son muy potentes, vamos a crear rutinas que nos aporten y no dejar espacio para lo que no nos aporte sin centrarnos en esto último que es lo que nos hace estar pendientes de ello y obsesionarnos. Por ejemplo voy a crear la rutina de descargar mi ira con mis guantes en el saco de boxeo durante diez minutos todas las tardes, luego me daré una ducha templada y acabaré dando un masaje con crema hidratante en mis piernas. Esto no dará espacio a otras cosas. Además te hará dormir mejor. Por la tarde hay que incluir cosas que nos hagan dormir mejor.

Pizza para cenar.

Los viernes son de pizza. O de pedir comida a casa. O de cenar con amigos o familia. Yo ese día me reservaría para la cena. No llegaría saturada de comer ya durante el día. Y no se trata de no poder comer nada durante el día para poder pasarse por la noche, se trata de elegir comer frugal durante el día para dar espacio a algo que hará trabajar más a mi cuerpo. Imagina desayunar un café solo y comer un gazpacho de remolacha con pipas de girasol. La cena te sentará fenomenal, tanto al cuerpo como a la mente. Y la disfrutarás. Tan tranquilamente y sabrás parar cuando tu estómago este lleno si no quieres dejar hueco para el postre o cuando esté casi lleno si quieres dejar hueco para el postre. Imagina desayunar un par de croissants con mantequilla y mermelada, café, zumo y luego comer pasta con nata y luego chocolate y luego café con un dulce y luego la pizza con ansia porque no debo pero quiero y saturando a tu cuerpo porque tampoco hay hambre física y después sentirte mal y comerte un helado de postre notando como tu barriga va a reventar porque ya que más da y tras un par de horas unas galletas con leche porque me siento fatal conmigo misma y ya el lunes de verdad empiezo a cuidarme pero hoy ya me las como no sé si por castigo o por sobrellevar esta amargura que me provoca el sentimiento de culpa. Qué diferente a esto es integrar la pizza.

Otro error es elegir comer algo sano en lugar de la pizza con todos. Y comer mucho solo porque sea sano. Al final sería lo mismo energéticamente comer menos y con todos. Y no te sentirías discriminada.

Helado después de cenar.

Menos es más.

Esto es lo que pienso.

Prefiero comprarme un magnum de calidad y comérmelo el día que quiera que comprarme una caja de marca blanca con seis imitaciones de magnum y comerme una cada día. Te digo por qué:

El placer de comer algo que hace mucho que no comes. Eso no se vive si se hace cada día. Solo lo disfrutarás si es excepcional. Si lo haces demasiado común dejarás de sentir placer por ello, te habituarás a las sensaciones y perderán su potencia e intensidad.

Y ya que estamos exquisitos, que sea de calidad para disfrutarlo aún más. Para comerme un polo mediocre no me lo como. A mí al menos, no me merece la pena.

Y otra cosa, es tener opciones sanas a mano para comer diariamente:

UVAS CONGELADAS.

FRUTOS ROJOS CONGELADOS.

Por su cantidad de azúcar, naturalmente presente, no congelarán del todo y estarán listos para añadir a yogures o comer tal cual un puñado como postre.

Otras opciones pueden ser:

Cubitos helados de diferentes batidos.

Cubitos helados de yogurt.

Cuidado con las versiones healthy:

Pros: Nos aportan nutrientes necesarios y nos hacen comer alimentos sanos de manera diferente.

Contras: A veces se come mucha cantidad pensando que porque es sano no pasa nada y acabamos saturando a nuestro cuerpo igualmente. Además si se hace con el único fin de evitar la tentación insana porque no puedes permitírtela, te sentirás reprimida y acabarás pecando para recuperar tu libertad.

Estoy a favor si: Son otra opción más totalmente independiente y no sustituyen a la opción insana.

Estoy en contra si: Se hace para evitar comer lo insano.

Para lo insano, días seguidos a todas horas del día. Eso es lo peligroso. Para lo insano, nunca es peligroso. Porque termina en el extremo del siempre.

Galletas con leche antes de dormir.

No vivas el día pensando que llegará la noche y no podrás dormir tranquila o irte a dormir tranquila sin comer galletas con leche.

A veces la vida es muy jodida. Y la noche provoca pánico y vacío. La noche es silencio. Es enfrentarse a los sueños y por tanto al inconsciente y a todo lo que te preocupa. Y querer tener un recurso fácil como es un suspiro de comer emocional para soportarlo es normal. No luches, será solo una temporada.

Podemos hacerlo un hábito elegido y premeditado. Saber que cada día tendrás un par de galletas con medio vasito de leche de dará tranquilidad. Hoy dos, mañana otras dos, pasado otras dos. El día que lo desees, otras dos. Esto hará que no se produzca la situación de solo una y luego otra y luego otra y ya el paquete porque a partir de mañana ninguna. Y mañana más de lo mismo. Notando la inflamación, saturación y nivel de energía física y mental a cero cuando te despiertes. Estarás cansada. El atracón de galletas con leche te habrá chupado la energía.

Además quizás si cenaste a las nueve de la noche y ahora es la una de la madrugada también tendrás hambre física y no solo será emocional.

En este caso de elegir que sea un hábito diario, optaría por unas galletas de calidad nutricional. Las hay. De ser una cosa puntual, no importaría tanto la calidad.

Otra opción es hacer asociaciones emocionales con un alimento sano para que este también te calme, pero eso ya no sería integrar.

CON ESTO FINALIZO CON LOS EJEMPLOS.

SOLO DECIR:

Lo importante es que tu cuerpo tenga todos los nutrientes que necesita y funcione correctamente tanto en un momento en el que quieres bajar de peso como en un momento en que no quieres bajar de peso. Cuando nos centramos en introducir lo que necesitamos nutricionalmente para funcionar correctamente no queda mucho espacio para lo que no necesitamos nutricionalmente. Considero que es bueno que quede poco espacio y considero que es beneficioso llenar ese espacio reducido con alimentos que nos llenan psicológicamente o socialmente pero que no nos aportan nada nutricionalmente porque esto sería sano para la mente. Además, al ser un espacio reducido no perjudicaría tu salud física o no impediría que bajaras de peso si es que lo deseas. Lo que si te perjudica física y mentalmente es vagar de un extremo a otro sin ninguna sensación de control personal. Y ESTA ES LA PRINCIPAL CONSECUENCIA DE LA PROHIBICIÓN Y REPRESIÓN. TAMBIÉN HAY QUE COMER COSAS MALAS.

Por eso,

INTEGRA.

Por eso,

SOLO SI MERECE LA PENA.

ALGO INSANO NO HACE QUE LA ALIMENTACIÓN DE ESE DÍA SEA INSANA.

SI LO HACES COSTUMBRE ELIGE LA VERSIÓN NUTRITIVA.

QUE PRIME LA CALIDAD A LA CANTIDAD.

POSIBILIDAD PERO NO DISPONIBILIDAD.

RESERVARSE PARA COMER ESO.

PARA QUE ALGO NOS SEPA EXCEPCIONAL TIENE QUE SER EXCEPCIONAL.

RECENA PREMEDITADAMENTE SI ASÍ LO NECESITAS.

Por eso,

INTEGRA.

INTEGRAR ES QUE LO INSANO SEA LA FIGURA Y NO EL FONDO. QUE LO SANO SEA EL FONDO Y NO LA FIGURA.

Y DISFRUTA DE VERANO.

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La clave es disfrutar comiendo tanto lo sano como lo insano. Y rojo pasión.

Mi propuesta es clara y concisa: Entrar en el hábito porque quiero. Sentir placer. Salir del hábito porque quiero. Sentir placer. Volver a entrar en el hábito porque quiero. Sentir placer.

Entrar en el hábito porque quiero. Sentir placer.

Quiero que entres en hábitos de alimentación sanos para tu cuerpo y para tu mente. Un hábito es una costumbre que se hace automáticamente. Es lo que se hace de manera frecuente sin pensar. Quiero que te acostumbres a que tu alimentación se base en alimentos naturales y no en productos alimentarios creados por la industria; simplemente porque esos alimentos naturales son para lo que tu cuerpo evolutivamente está preparado.

Y quiero que entrenes la sensibilidad para sentir placer comiendo chocolate puro sin azúcar; bebiendo café sin azúcar; comiendo manzanas y nueces; y bebiendo agua cuando tienes sed. Estamos insensibilizadas de tanta sensación artificial.

Quiero que rompas condicionamientos mentales; quiero que sientas placer comiendo ensalada de espinacas con moras, piñones y rulo de cabra un sábado por la noche. Porque sí.

Y quiero que sientas placer llenado el carro de la compra con almendras, salmón, piña, zanahorias, berenjenas, calabaza, kiwis y huevos; Que sientas placer pensando mañana comeré berenjenas a la parrilla con almendras tostadas.

Quiero que te liberes del lastre de los mitos alimentarios. Mitos de esto sí y esto no. Sin sentido, sin ciencia. Mitos de esto engorda y esto enflaca. Sin sentido, sin respeto.

Y quiero que lo hagas sea cual sea tu cuerpo o tu peso; y que notes que bien te sienta darle a tu cuerpo lo que necesita. Alimentos. Que notes que bien sienta comer con hambre y dejar de comer justo cuando ya no la tienes.

Salir del hábito porque quiero. Sentir placer.

Porque la tarta siete chocolates selva negra existe. Porque el salchichón existe. Y porque a todas nos gustan los subidones de euforia cerebrales. Punto.

Y porque los eventos sociales existen y hasta ahora el consenso social suele ser pizza, patatas fritas, palomitas, tarta de azúcar y grasa de palma. Etc.

Quiero que sientas libertad. Subidón. Euforia. Felicidad. Placer. Sin culpa. Sin remordimiento. Sin vergüenza. Sin más.

Por tu salud mental.

Volver a entrar en el hábito porque quiero. Sentir placer.

Quiero que después del subidón bien disfrutado, sientas. Sientas felicidad de haberlo vivido. Pero también quiero que sientas la sed. Que sientas la inflamación. Que sientas la saturación de las células de tu cuerpo. Y quiero que sin pensar ni cuestionarte vuelvas. Vuelvas a tus costumbres. Costumbres placenteras en las que tu cuerpo respire a sus anchas. En las que tu mente también esté tranquila.

El placer de beber agua cuando tienes sed.

El placer de no comer nada si no tienes hambre. Y descansar.

El placer de comer alimentos naturales cuando tienes hambre. Y sentir la energía y vitalidad que te aportan los nutrientes que tu cuerpo necesita.

Y rojo pasión.

Come con pasión.

En el hábito. Lo sano.

En la salida. Lo insano.

En la entrada. Lo sano.

Siempre rojo pasión.

Atentamente,

Eva.

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Todo lo rico engorda. Y pícnic de moras con quesos mini babybel en la playa.

Hoy quiero reflexionar contigo sobre esta famosa frase: Todo lo rico engorda. Y relacionarla con esta otra: Está de muerte, delicioso, no tiene que ser nada bueno.

En cuanto a lo rico:

He preguntado qué es lo rico. El 95% de las respuestas incluye una o varias de esta lista: Galletas de todo tipo, donuts glaseados, chocolate con leche, pizza barbacoa, pasta carbonara, hamburguesa con todas sus salsas, croquetas de jamón serrano y salchichón espetec. Esto indica que hay una visión compartida y reducida de lo rico. Y no es de extrañar que todos sean alimentos típicamente prohibidos. Lo prohibido atrae de manera potente. Y no es de extrañar que todos sean alta y artificialmente dulces y salados. Umbrales difícilmente olvidables por tu cerebro desde la primera toma e incomparables cuantitativamente con los alimentos naturales. Pero no cualitativamente. Además, el paladar se educa.

Que estos alimentos nos atraigan tanto psicológica como físicamente no implica que no haya otras cosas que estén ricas. Ricas naturalmente. Ricas holísticamente.

Es un placer artificial. Y no tengo nada en contra de lo artificial. Estoy a favor del satisfyer. Pero sería una pena que solo pudieras llegar al orgasmo con él y que tu sexualidad se redujera a eso. Estoy a favor de la pizza barbacoa. Pero sería una pena que solo pudieras llegar al orgasmo culinario con ella y que tu alimentación se redujera a eso.

Con cuanta ansiedad vivimos no comer eso. Y es normal si pensamos que solo eso es lo rico y que tendremos que prescindir de vivir el placer a través de la comida. Privarse de un placer duele. Ese es el error. No tienes que privarte de esos placeres. Pero tampoco de otros que ni si quiera conoces. O que ni si quiera valoras.

El agua fría cuando se tiene calor y sed. Esta rica. La moras recién cogidas del zarzal para reponer fuerzas después de una caminata. Están ricas.

Rico es que da gusto comerlo. Y se tiene muy limitado el gusto. Es mucho más. De verdad.

En cuanto a engorda:

Con cuanta ansiedad vivimos engordar. Por el rechazo social. Por el rechazo de otros. Por nuestro propio rechazo. No tengo nada más que añadir aquí.

Comer galletas de todo tipo, donuts glaseados, chocolate con leche, pizza barbacoa, pasta carbonara, hamburguesa con todas sus salsas, croquetas de jamón serrano y salchichón espetec; no engorda. No tengo nada más que añadir aquí.

En cuanto a la relación con está de muerte, delicioso, no tiene que ser nada bueno o no puede ser bueno.

Qué curioso como asociamos placer a pecado. Y que el engorda sea el mayor de los pecados.

Cuanta culpa después de comer salchichón. Eva, castígame poniéndome una dieta estricta, me dicen. La culpa nos invade cuando transgredimos una premisa normalmente inconsciente. Y esa premisa es que tenemos que tener un cuerpo perfecto para no ser rechazadas. Y que te digan que eso mentira cuando lo vivimos en las carnes: pero yo no vengo a decirte que eso sea verdad o mentira. O esa otra premisa de que el chocolate engorda y tienes que privarte de ese placer toda tu vida. Esas cosas duelen. Duele el rechazo. Duele la privación.

Vengo a decirte que el placer es mucho más que galletas y pizza. Y que esas también. Y que no engordan. Y aún lo hicieran. Vengo a decirte que el problema lo tiene el que rechaza no el rechazado. Vengo a decirte que si sufres pesando 70 vas a sufrir pesando 68 por miedo a pesar 70. Vengo a decirte que te relajes. Que disfrutes. Y que así todo va a fluir. Y que bajar de peso, si bajar de peso, será una consecuencia lateral de ese disfrute mucho más amplio. De ese permiso. De ese relax.

Así que,

Todo lo rico engorda y Está de muerte no tiene que ser nada bueno:

Son creencias.

Ideas.

Verdades infundadas grabadas en el inconsciente.

Llámalo como quieras.

Y se han repetido hasta la saciedad.

Las hemos mamado.

Desde infinidad de medios. Lugares. Formas. Y voces.

Y cuando esto pasa, se forja una verdad.

Una verdad que ni si quieras sabes que defiendes.

Individualmente aceptada. E incuestionada.

Socialmente aceptada. E incuestionada.

Una verdad, de la que estoy harta.

Una verdad que influye en cómo vives el placer. Tu placer.

Una verdad que influye en cómo vives la alimentación. Tu alimentación.

Una verdad límite. Limítrofe.

Limítrofe es que tiene un límite común con otro territorio.

Y ese otro territorio es el placer, es disfrutar comiendo. Disfrutar de verdad. Porque hay otros disfrutes hipócritas.

Y esto, comparte límite con las verdades todo lo rico engorda y está delicioso no tiene que ser nada bueno. Palabras que esconden resignación, desesperanza, rabia, arrepentimiento, culpa, vergüenza y sufrimiento.

Y yo quiero estar al otro lado de este límite limítrofe.

Yo quiero ese otro territorio.

Porque ya está bien.

Basta.

Hasta aquí.

Párate.

Piénsalo.

Piénsalo.

Por favor.

Por ti.

Yo quiero otra verdad.

Yo creo en otra verdad. Porque sé otra verdad.

Y para mí eso no es verdad. No es verdad que todo lo rico engorda. No es verdad esta delicioso no tiene que ser nada bueno.

Y resalto para mí.

Ojalá pronto tampoco lo sea para ti. O al menos, ojalá empieces a demostrarte con experiencias cotidianas que eso es mentira. Y en algún momento puedas vivir el placer y los alimentos con una mirada más amplia.

De goce.

De disfrute.

De saber.

De sentir.

No de creer.

Te dejo dos prácticas muy potentes para ello. Y te aviso que no vale solo con leerlo. No vale solo con saberlo. Hay que sentirlo en las carnes. Tienes que hacerlo. Vivirlo. Y volar por los aires esas dos creencias. (todo lo rico engorda y esta delicioso no tiene que ser nada bueno).

PRÁCTICA UNA: Galletas de todo tipo, donuts glaseados, chocolate con leche, pizza barbacoa, pasta carbonara, hamburguesa con todas sus salsas, croquetas de jamón serrano y salchichón espetec. ¿Engorda?

Sin entrar e que sea o no adecuado nutricionalmente. Para vivir lo adecuado sin ansiedad de no poder vivir lo inadecuado hay que hacer lo inadecuado, a veces. Regálate estas dos experiencias.

Experiencia a: Desayuna, come y cena tosta de tomate y salchichón el mismo día ¿Has engordado?

Experiencia b: Cena tosta de tomate y salchichón durante todo la semana. ¿Has engordado?

PRÁCTICA DOS: Galletas de todo tipo, donuts glaseados, chocolate con leche, pizza barbacoa, pasta carbonara, hamburguesa con todas sus salsas, croquetas de jamón serrano y salchichón espetec. ¿Esto es todo lo rico?

Sea cual sea el peso que tengas ahora. Sin entrar en que eso deba o no deba ser así. Ahora, simplemente es. Regálate estas dos experiencias. Sin entrar en es poca cantidad o mucha cantidad; está rico o asqueroso; es bueno o malo.

Experiencia a: PÍCNIC DE MORAS CON QUESOS MINI BABYBEL EN LA PLAYA. Prepara una excursión a la playa con una persona especial. O unas. Atardeciendo. Lleva un mantel y unos cojines. Moras y quesos mini babybel. Champan para brindar. ¿Te ha gustado?

Experiencia b: Prepara una ensalada de espinacas con higos, almendras tostadas y queso francés. Pon música y enciende unas velas. ¿Te ha gustado?

Espero que te aporte.

Espero tu comentario.

Atentamente,

Eva.

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Comer berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel. Por placer. Y rosa roja.

Hablar de salchichón es algo muy profundo. Hablar de berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel es algo muy profundo.

¿Qué has comido hoy?

¿Cómo has comido hoy?

¿Cómo te sentías comiendo hoy?

¿Cómo te sentías después de comer hoy?

Son preguntas muy profundas.

Detrás de esas preguntas se esconde:

Placer.

Dolor.

Emociones positivas.

Emociones negativas.

Salchichón.

Berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel.

Ansiedad.

Serenidad.

Emma estaba ansiosa porque había comido el otro día salchichón en casa de su madre. Y estaba ansiosa porque le habían regalado un salchichón y lo tenía en casa tentándola. El salchichón le encanta, pero no se permite comer alimentos insanos. Para ella está mal comer salchichón. Sufre comiendo salchichón y sufre por no comer salchichón. Emma comió aquel día en casa de su madre mucho salchichón. Y Emma se comió el salchichón que le regalaron de una sentada en su casa cuando ya no pudo aguantar más. Varias cosas: Si Emma se permitiera comer salchichón, aunque sea insano, cualquier día que le apeteciera no hubiese comido mucho salchichón en casa de su madre, hubiese comido un poco de salchichón disfrutándolo o incluso no hubiese comido salchichón porque no hubiese pensado ahora o nunca o aprovecho ahora que el fin de semana todo vale y el lunes empiezo. Hubiese pensado qué es lo que quiero en este momento y podría haber decidido sí o no y ambas decisiones con serenidad. Si Emma se permitiera comer salchichón lo hubiese guardado tranquilamente en casa disfrutándolo en alguna cena ordinaria o en un bocadillo para el día de campo. A veces es sano permitirse lo insano porque al final acabas haciendo mucho menos el acto insano. Y cuando lo haces eres capaz de sentir el placer que todos estos alimentos insanos provocan. Y cuando lo haces no lo haces como si no hubiera un mañana, no lo vives con culpa que te lleva a ese de perdidos al río. Y cuando no lo haces no se te va la vida en ello. Incluso puedes regalarlo tú también.

Elara sufría solo por saber que hoy le tocaba comer berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel. Sufría tan solo por escuchar a la plancha. Porque cualquier verduras es de dieta. Por mucho que las disfraces en una preparación bonita, me decía, por mucho que no lo llames dieta. Para ella comer sano y estar a dieta es lo mismo con otro nombre. Pero esto es porque lo asocia con prohibición, obligación, con castigo, con rechazo. Lo hace pensando en otra cosa, en que debería ser otra cosa que le guste más. Lo hace pensando que con eso se moriría de hambre. Si Elara se abriera a la experiencia sin juicio, podría disfrutarlo. Si Elara estuviera dispuesta a hacer nuevas asociaciones. Si Elara no lo hiciera esperando algo a cambio como bajar peso sino que lo hiciera por el mero placer de hacerlo, podrían abrirse las puertas de sentir placer comiendo berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel. ¿Y cómo se consigue eso? Dejando que las berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel solo sean una idea, una propuesta. Sin más. Viendo a otras personas disfrutando de ese plato, por aprendizaje vicario. A final, un día la curiosidad puede hacer que se pruebe el plato y se disfrute sin más. La creatividad abre la puerta al placer. La experimentación sin juicio abre la puerta al placer, a nuevas sensaciones y consecuencias positivas emocionalmente hablando. Cuando sea un plato que le prepararías a tus invitados, puedes estar segura que lo asocias al placer. Cuando no solo importen los alimentos, también el mantel, el plato, la luz. Aquí, hay placer.

ACTO: COMER SALCHICHÓN.

Conozco a gente que sufre comiendo salchichón.

Conozco a gente que goza comiendo salchichón.

ACTO: COMER BERENJENAS A LA PLANCHA CON ALMENDRAS TOSTADAS, QUESO FRESCO Y MIEL.

Conozco a gente que sufre comiendo berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel.

Conozco a gente que goza comiendo berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel.

El mismo acto (comer salchichón o berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel) puede ser cometido desde:

Hacerlo desde la obligación, la tristeza, la ansiedad, la necesidad: GENERAN SUFRIMIENTO.

Hacerlo desde la posibilidad, el permiso la elección, la curiosidad. GENERAN PLACER.

Un alimento sano. Puede generar placer y sufrimiento.

Un alimento insano. Puede generar placer y sufrimiento.

Depende de la perspectiva desde la cual lo comas.

¿Cómo?

Si.

Solo es perspectiva.

Es un cambio de chip sutil, genuino.

Es algo que hace sentir ese mismo acto desde dos polos opuestos. O desde algún lugar entre esos dos polos.

Y no es algo estático. Tranquila, si no siempre está presente el placer. Pero tampoco le des demasiado protagonismo al dolor.

¿Cómo moverse de un lugar a otro? ¿Cómo cambiar de perspectiva?

Experimentando nuevos pensamientos.

Experimentando sin pensamientos.

Observando las nuevas consecuencias.

Verificando que me siento mejor con estas nuevas consecuencias.

Repitiendo este proceso.

Y yo quiero que sientas placer comiendo.

Tanto un pastel.

Como una ensalada.

He querido hacer protagonista a la rosa roja en la fotografía principal. Para mí, símbolo de placer.

Responsabilízate de tu placer comiendo.

Es tuyo.

Atentamente,

Eva.

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