Verano

La clave es disfrutar comiendo tanto lo sano como lo insano. Y rojo pasión.

Mi propuesta es clara y concisa: Entrar en el hábito porque quiero. Sentir placer. Salir del hábito porque quiero. Sentir placer. Volver a entrar en el hábito porque quiero. Sentir placer.

Entrar en el hábito porque quiero. Sentir placer.

Quiero que entres en hábitos de alimentación sanos para tu cuerpo y para tu mente. Un hábito es una costumbre que se hace automáticamente. Es lo que se hace de manera frecuente sin pensar. Quiero que te acostumbres a que tu alimentación se base en alimentos naturales y no en productos alimentarios creados por la industria; simplemente porque esos alimentos naturales son para lo que tu cuerpo evolutivamente está preparado.

Y quiero que entrenes la sensibilidad para sentir placer comiendo chocolate puro sin azúcar; bebiendo café sin azúcar; comiendo manzanas y nueces; y bebiendo agua cuando tienes sed. Estamos insensibilizadas de tanta sensación artificial.

Quiero que rompas condicionamientos mentales; quiero que sientas placer comiendo ensalada de espinacas con moras, piñones y rulo de cabra un sábado por la noche. Porque sí.

Y quiero que sientas placer llenado el carro de la compra con almendras, salmón, piña, zanahorias, berenjenas, calabaza, kiwis y huevos; Que sientas placer pensando mañana comeré berenjenas a la parrilla con almendras tostadas.

Quiero que te liberes del lastre de los mitos alimentarios. Mitos de esto sí y esto no. Sin sentido, sin ciencia. Mitos de esto engorda y esto enflaca. Sin sentido, sin respeto.

Y quiero que lo hagas sea cual sea tu cuerpo o tu peso; y que notes que bien te sienta darle a tu cuerpo lo que necesita. Alimentos. Que notes que bien sienta comer con hambre y dejar de comer justo cuando ya no la tienes.

Salir del hábito porque quiero. Sentir placer.

Porque la tarta siete chocolates selva negra existe. Porque el salchichón existe. Y porque a todas nos gustan los subidones de euforia cerebrales. Punto.

Y porque los eventos sociales existen y hasta ahora el consenso social suele ser pizza, patatas fritas, palomitas, tarta de azúcar y grasa de palma. Etc.

Quiero que sientas libertad. Subidón. Euforia. Felicidad. Placer. Sin culpa. Sin remordimiento. Sin vergüenza. Sin más.

Por tu salud mental.

Volver a entrar en el hábito porque quiero. Sentir placer.

Quiero que después del subidón bien disfrutado, sientas. Sientas felicidad de haberlo vivido. Pero también quiero que sientas la sed. Que sientas la inflamación. Que sientas la saturación de las células de tu cuerpo. Y quiero que sin pensar ni cuestionarte vuelvas. Vuelvas a tus costumbres. Costumbres placenteras en las que tu cuerpo respire a sus anchas. En las que tu mente también esté tranquila.

El placer de beber agua cuando tienes sed.

El placer de no comer nada si no tienes hambre. Y descansar.

El placer de comer alimentos naturales cuando tienes hambre. Y sentir la energía y vitalidad que te aportan los nutrientes que tu cuerpo necesita.

Y rojo pasión.

Come con pasión.

En el hábito. Lo sano.

En la salida. Lo insano.

En la entrada. Lo sano.

Siempre rojo pasión.

Atentamente,

Eva.

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Todo lo rico engorda. Y pícnic de moras con quesos mini babybel en la playa.

Hoy quiero reflexionar contigo sobre esta famosa frase: Todo lo rico engorda. Y relacionarla con esta otra: Está de muerte, delicioso, no tiene que ser nada bueno.

En cuanto a lo rico:

He preguntado qué es lo rico. El 95% de las respuestas incluye una o varias de esta lista: Galletas de todo tipo, donuts glaseados, chocolate con leche, pizza barbacoa, pasta carbonara, hamburguesa con todas sus salsas, croquetas de jamón serrano y salchichón espetec. Esto indica que hay una visión compartida y reducida de lo rico. Y no es de extrañar que todos sean alimentos típicamente prohibidos. Lo prohibido atrae de manera potente. Y no es de extrañar que todos sean alta y artificialmente dulces y salados. Umbrales difícilmente olvidables por tu cerebro desde la primera toma e incomparables cuantitativamente con los alimentos naturales. Pero no cualitativamente. Además, el paladar se educa.

Que estos alimentos nos atraigan tanto psicológica como físicamente no implica que no haya otras cosas que estén ricas. Ricas naturalmente. Ricas holísticamente.

Es un placer artificial. Y no tengo nada en contra de lo artificial. Estoy a favor del satisfyer. Pero sería una pena que solo pudieras llegar al orgasmo con él y que tu sexualidad se redujera a eso. Estoy a favor de la pizza barbacoa. Pero sería una pena que solo pudieras llegar al orgasmo culinario con ella y que tu alimentación se redujera a eso.

Con cuanta ansiedad vivimos no comer eso. Y es normal si pensamos que solo eso es lo rico y que tendremos que prescindir de vivir el placer a través de la comida. Privarse de un placer duele. Ese es el error. No tienes que privarte de esos placeres. Pero tampoco de otros que ni si quiera conoces. O que ni si quiera valoras.

El agua fría cuando se tiene calor y sed. Esta rica. La moras recién cogidas del zarzal para reponer fuerzas después de una caminata. Están ricas.

Rico es que da gusto comerlo. Y se tiene muy limitado el gusto. Es mucho más. De verdad.

En cuanto a engorda:

Con cuanta ansiedad vivimos engordar. Por el rechazo social. Por el rechazo de otros. Por nuestro propio rechazo. No tengo nada más que añadir aquí.

Comer galletas de todo tipo, donuts glaseados, chocolate con leche, pizza barbacoa, pasta carbonara, hamburguesa con todas sus salsas, croquetas de jamón serrano y salchichón espetec; no engorda. No tengo nada más que añadir aquí.

En cuanto a la relación con está de muerte, delicioso, no tiene que ser nada bueno o no puede ser bueno.

Qué curioso como asociamos placer a pecado. Y que el engorda sea el mayor de los pecados.

Cuanta culpa después de comer salchichón. Eva, castígame poniéndome una dieta estricta, me dicen. La culpa nos invade cuando transgredimos una premisa normalmente inconsciente. Y esa premisa es que tenemos que tener un cuerpo perfecto para no ser rechazadas. Y que te digan que eso mentira cuando lo vivimos en las carnes: pero yo no vengo a decirte que eso sea verdad o mentira. O esa otra premisa de que el chocolate engorda y tienes que privarte de ese placer toda tu vida. Esas cosas duelen. Duele el rechazo. Duele la privación.

Vengo a decirte que el placer es mucho más que galletas y pizza. Y que esas también. Y que no engordan. Y aún lo hicieran. Vengo a decirte que el problema lo tiene el que rechaza no el rechazado. Vengo a decirte que si sufres pesando 70 vas a sufrir pesando 68 por miedo a pesar 70. Vengo a decirte que te relajes. Que disfrutes. Y que así todo va a fluir. Y que bajar de peso, si bajar de peso, será una consecuencia lateral de ese disfrute mucho más amplio. De ese permiso. De ese relax.

Así que,

Todo lo rico engorda y Está de muerte no tiene que ser nada bueno:

Son creencias.

Ideas.

Verdades infundadas grabadas en el inconsciente.

Llámalo como quieras.

Y se han repetido hasta la saciedad.

Las hemos mamado.

Desde infinidad de medios. Lugares. Formas. Y voces.

Y cuando esto pasa, se forja una verdad.

Una verdad que ni si quieras sabes que defiendes.

Individualmente aceptada. E incuestionada.

Socialmente aceptada. E incuestionada.

Una verdad, de la que estoy harta.

Una verdad que influye en cómo vives el placer. Tu placer.

Una verdad que influye en cómo vives la alimentación. Tu alimentación.

Una verdad límite. Limítrofe.

Limítrofe es que tiene un límite común con otro territorio.

Y ese otro territorio es el placer, es disfrutar comiendo. Disfrutar de verdad. Porque hay otros disfrutes hipócritas.

Y esto, comparte límite con las verdades todo lo rico engorda y está delicioso no tiene que ser nada bueno. Palabras que esconden resignación, desesperanza, rabia, arrepentimiento, culpa, vergüenza y sufrimiento.

Y yo quiero estar al otro lado de este límite limítrofe.

Yo quiero ese otro territorio.

Porque ya está bien.

Basta.

Hasta aquí.

Párate.

Piénsalo.

Piénsalo.

Por favor.

Por ti.

Yo quiero otra verdad.

Yo creo en otra verdad. Porque sé otra verdad.

Y para mí eso no es verdad. No es verdad que todo lo rico engorda. No es verdad esta delicioso no tiene que ser nada bueno.

Y resalto para mí.

Ojalá pronto tampoco lo sea para ti. O al menos, ojalá empieces a demostrarte con experiencias cotidianas que eso es mentira. Y en algún momento puedas vivir el placer y los alimentos con una mirada más amplia.

De goce.

De disfrute.

De saber.

De sentir.

No de creer.

Te dejo dos prácticas muy potentes para ello. Y te aviso que no vale solo con leerlo. No vale solo con saberlo. Hay que sentirlo en las carnes. Tienes que hacerlo. Vivirlo. Y volar por los aires esas dos creencias. (todo lo rico engorda y esta delicioso no tiene que ser nada bueno).

PRÁCTICA UNA: Galletas de todo tipo, donuts glaseados, chocolate con leche, pizza barbacoa, pasta carbonara, hamburguesa con todas sus salsas, croquetas de jamón serrano y salchichón espetec. ¿Engorda?

Sin entrar e que sea o no adecuado nutricionalmente. Para vivir lo adecuado sin ansiedad de no poder vivir lo inadecuado hay que hacer lo inadecuado, a veces. Regálate estas dos experiencias.

Experiencia a: Desayuna, come y cena tosta de tomate y salchichón el mismo día ¿Has engordado?

Experiencia b: Cena tosta de tomate y salchichón durante todo la semana. ¿Has engordado?

PRÁCTICA DOS: Galletas de todo tipo, donuts glaseados, chocolate con leche, pizza barbacoa, pasta carbonara, hamburguesa con todas sus salsas, croquetas de jamón serrano y salchichón espetec. ¿Esto es todo lo rico?

Sea cual sea el peso que tengas ahora. Sin entrar en que eso deba o no deba ser así. Ahora, simplemente es. Regálate estas dos experiencias. Sin entrar en es poca cantidad o mucha cantidad; está rico o asqueroso; es bueno o malo.

Experiencia a: PÍCNIC DE MORAS CON QUESOS MINI BABYBEL EN LA PLAYA. Prepara una excursión a la playa con una persona especial. O unas. Atardeciendo. Lleva un mantel y unos cojines. Moras y quesos mini babybel. Champan para brindar. ¿Te ha gustado?

Experiencia b: Prepara una ensalada de espinacas con higos, almendras tostadas y queso francés. Pon música y enciende unas velas. ¿Te ha gustado?

Espero que te aporte.

Espero tu comentario.

Atentamente,

Eva.

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Comer berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel. Por placer. Y rosa roja.

Hablar de salchichón es algo muy profundo. Hablar de berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel es algo muy profundo.

¿Qué has comido hoy?

¿Cómo has comido hoy?

¿Cómo te sentías comiendo hoy?

¿Cómo te sentías después de comer hoy?

Son preguntas muy profundas.

Detrás de esas preguntas se esconde:

Placer.

Dolor.

Emociones positivas.

Emociones negativas.

Salchichón.

Berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel.

Ansiedad.

Serenidad.

Emma estaba ansiosa porque había comido el otro día salchichón en casa de su madre. Y estaba ansiosa porque le habían regalado un salchichón y lo tenía en casa tentándola. El salchichón le encanta, pero no se permite comer alimentos insanos. Para ella está mal comer salchichón. Sufre comiendo salchichón y sufre por no comer salchichón. Emma comió aquel día en casa de su madre mucho salchichón. Y Emma se comió el salchichón que le regalaron de una sentada en su casa cuando ya no pudo aguantar más. Varias cosas: Si Emma se permitiera comer salchichón, aunque sea insano, cualquier día que le apeteciera no hubiese comido mucho salchichón en casa de su madre, hubiese comido un poco de salchichón disfrutándolo o incluso no hubiese comido salchichón porque no hubiese pensado ahora o nunca o aprovecho ahora que el fin de semana todo vale y el lunes empiezo. Hubiese pensado qué es lo que quiero en este momento y podría haber decidido sí o no y ambas decisiones con serenidad. Si Emma se permitiera comer salchichón lo hubiese guardado tranquilamente en casa disfrutándolo en alguna cena ordinaria o en un bocadillo para el día de campo. A veces es sano permitirse lo insano porque al final acabas haciendo mucho menos el acto insano. Y cuando lo haces eres capaz de sentir el placer que todos estos alimentos insanos provocan. Y cuando lo haces no lo haces como si no hubiera un mañana, no lo vives con culpa que te lleva a ese de perdidos al río. Y cuando no lo haces no se te va la vida en ello. Incluso puedes regalarlo tú también.

Elara sufría solo por saber que hoy le tocaba comer berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel. Sufría tan solo por escuchar a la plancha. Porque cualquier verduras es de dieta. Por mucho que las disfraces en una preparación bonita, me decía, por mucho que no lo llames dieta. Para ella comer sano y estar a dieta es lo mismo con otro nombre. Pero esto es porque lo asocia con prohibición, obligación, con castigo, con rechazo. Lo hace pensando en otra cosa, en que debería ser otra cosa que le guste más. Lo hace pensando que con eso se moriría de hambre. Si Elara se abriera a la experiencia sin juicio, podría disfrutarlo. Si Elara estuviera dispuesta a hacer nuevas asociaciones. Si Elara no lo hiciera esperando algo a cambio como bajar peso sino que lo hiciera por el mero placer de hacerlo, podrían abrirse las puertas de sentir placer comiendo berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel. ¿Y cómo se consigue eso? Dejando que las berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel solo sean una idea, una propuesta. Sin más. Viendo a otras personas disfrutando de ese plato, por aprendizaje vicario. A final, un día la curiosidad puede hacer que se pruebe el plato y se disfrute sin más. La creatividad abre la puerta al placer. La experimentación sin juicio abre la puerta al placer, a nuevas sensaciones y consecuencias positivas emocionalmente hablando. Cuando sea un plato que le prepararías a tus invitados, puedes estar segura que lo asocias al placer. Cuando no solo importen los alimentos, también el mantel, el plato, la luz. Aquí, hay placer.

ACTO: COMER SALCHICHÓN.

Conozco a gente que sufre comiendo salchichón.

Conozco a gente que goza comiendo salchichón.

ACTO: COMER BERENJENAS A LA PLANCHA CON ALMENDRAS TOSTADAS, QUESO FRESCO Y MIEL.

Conozco a gente que sufre comiendo berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel.

Conozco a gente que goza comiendo berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel.

El mismo acto (comer salchichón o berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel) puede ser cometido desde:

Hacerlo desde la obligación, la tristeza, la ansiedad, la necesidad: GENERAN SUFRIMIENTO.

Hacerlo desde la posibilidad, el permiso la elección, la curiosidad. GENERAN PLACER.

Un alimento sano. Puede generar placer y sufrimiento.

Un alimento insano. Puede generar placer y sufrimiento.

Depende de la perspectiva desde la cual lo comas.

¿Cómo?

Si.

Solo es perspectiva.

Es un cambio de chip sutil, genuino.

Es algo que hace sentir ese mismo acto desde dos polos opuestos. O desde algún lugar entre esos dos polos.

Y no es algo estático. Tranquila, si no siempre está presente el placer. Pero tampoco le des demasiado protagonismo al dolor.

¿Cómo moverse de un lugar a otro? ¿Cómo cambiar de perspectiva?

Experimentando nuevos pensamientos.

Experimentando sin pensamientos.

Observando las nuevas consecuencias.

Verificando que me siento mejor con estas nuevas consecuencias.

Repitiendo este proceso.

Y yo quiero que sientas placer comiendo.

Tanto un pastel.

Como una ensalada.

He querido hacer protagonista a la rosa roja en la fotografía principal. Para mí, símbolo de placer.

Responsabilízate de tu placer comiendo.

Es tuyo.

Atentamente,

Eva.

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