Verano

Te digo cómo integrar lo insano en una línea base sana sin engordar y sin remordimientos. Y disfruta de verano.

Se acerca el verano y con él infinidad de ocasiones para pasarse o para saltarse la dieta. O el estilo de vida saludable. Llámalo como quieras. E independientemente de esto, en todas las estaciones del año a todos nos gusta pecar o dejar a un lado nuestra alimentación sana. Llámalo como quieras. Aunque nos encante llevar una alimentación sana.

Además, a nadie nos gustan las consecuencias físicas que pueda tener esto. El consumir cosas insanas. El guarreteo. Como por ejemplo la resaca que sentiremos si se trata de un episodio puntual o la inflamación y grasa localizada si son episodios frecuentes.

De todas formas, te recomiendo hacerlo. Te recomiendo saltarte la dieta. Porque es bueno para tu salud mental. Descargar la tensión de vez en cuando sin dejar acumular demasiada y vivir en distensión.

Y te daré las claves para hacerlo de manera inteligente. Para encontrar ese punto de equilibrio en el que no dañes ni tu salud física, ni tu salud mental.

Y todos contentos.

Así que en este mes de mayo voy a enseñarte a integrar los alimentos insanos que tanto te gustan en tu alimentación sin que por ello, en su conjunto, deje de ser sana. Voy a enseñarte mediante ejemplos concretos la manera de introducir esos alimentos insanos de los que no quieres prescindir. De los que no estas dispuesta a prescindir por tu salud mental y por el placer tan intenso que estos provocan.

Y quiero enseñarte a hacerlo porque quiero que dejes de sentir la culpa que llega tras comerlos y que dejes de sentir la lucha de lo como o no lo como o quiero pero no puedo o debo. También quiero que dejes de experimentar el me los prohíbo porque no debo hasta que exploto y como lo que sea sin mesura. O que dejes de experimentar el me desborda el deseo y me pongo hasta atrás debido a un periodo de represión. Quiero que vivas con tranquilidad el no comerlo y el comerlo. Y para ello hay que considerar estos alimentos insanos como una posibilidad y experimentar esa posibilidad sin que abarque la mayor parte de tu alimentación. Con toquecitos de comida insana. Si abarcara la mayor parte de tu alimentación te resentirías físicamente tanto a corto como a largo plazo. Sensación de saturación y pesadez abdominal, inflamación, falta de energía…. Esto a corto plazo, a largo plazo ni te cuento. Pero si intentas no comerlos nunca para no perjudicarte físicamente por todo esto que digo o simplemente porque engordan, acabarás comiéndolos en mayor cantidad y frecuencia por un fenómeno psicológico que se conoce como reactancia y te perjudicarás más y engordarás más. Prohibirse es contraproducente. La reactancia es no puedes hacerlo, pues por mis narices lo hago.

Quiero enseñarte a romper este patrón y a integrarlos en tu alimentación para que las consecuencias negativas se disuelvan y para que paradójicamente la posibilidad de hacerlo te haga hacerlo con menos frecuencia y en menos cantidad sin darte ni cuenta. Y para que dejes de comerlo deprisa, con ansia y con culpa.  Y al menos, que merezca la pena y los disfrutes.

A todos nos gusta sentirnos ligeros y sin la pesadez que nos da desmadrarnos comiendo de guarreteo a todas horas y sin filtro. Por eso quiero enseñarte esto, para que deleites con placer a tu mente sin hacer sufrir a tu cuerpo.

Quiero que aprendas a vivir con ellos porque es imposible aislarse de ellos. No quiero que te asfixies. Para ello voy a compartirte ejemplos de situaciones reales muy concretas. Te hablaré de una serie de ejemplos muy comunes que me encuentro mucho pero se podría hablar de integrar cualquier cosa. Pero hay que hacerlo de manera inteligente. Integrar es: no tendrás consecuencia físicas y no te sentirás a dieta. Incluso podrías adelgazar si es que eso es lo que quieres o lo que te conviene.

Vamos a ello:

Bollería para desayunar.

El otro día fui a una cafetería donde me gusta ir a leer y me comí un croissant recién hecho acompañado de un café con leche. Me supo a gloria. Esto es una manera de mimarse. Miré las posibilidades que había y pensé si alguna merecía la pena. Esa es la que elegí. Tenía antojo de croissant hace tiempo. Esto me lo dijo la semana pasada una de las chicas que realiza sesiones personalizadas. No todas las mañanas voy a la cafetería. Además, me dijo: Si no me hubiese gustado nada, no hubiese cogido nada. Me he dado cuenta que para satisfacer un antojo solo vale comer eso concreto que tienes de antojo. Si hubiese comido una napolitana de crema no hubiera satisfecho mi antojo y seguiría con él. No hubiese merecido la pena tomar la napolitana de crema. Hubiese disfrutado de un café solo y en cualquier otro momento que hubiese tenido la oportunidad hubiese comido el croissant. También me dijo: antes de haber tenido estas conversaciones de psicoalimentación contigo me hubiese comido la napolitana con ansia sin pensarlo dos veces y sin preguntarme si era lo que quería. Y con remordimientos. Además, luego hubiese estado todo el día ansiosa picoteando hasta acabar buscando por todas las tiendas un croissant hasta encontrarlo. Hoy lo vivo con calma, ya se dará el momento.

Todas las opciones insanas son malas para el cuerpo. Así que, ¿Hay alguna que me merezca la pena en este momento? Si es que sí la elijo. Si es que no, la rechazo.

Y el resto del día pues lo vivirás con calma y sin pensar en compensar o dejar de compensar. Al final aunque por supuesto en nutrientes no es lo mismo ni por asomo, en kilocalorías probablemente sea lo mismo que un yogurt super sano con avena y almendras. También te digo que probablemente el café y el croissant que será bastante refinado tendrían una digestión mucho más rápida y quizás te entrara hambre antes que con la proteína y fibra de la opción nutritiva. O quizás no porque la psicología es muy poderosa y mentalmente te habrás nutrido con la opción excepcional del croissant. Mañana será otro día.

Además a la hora de comer un antojo insano por ejemplo el croissant que comió esta chica, es muy importante que conozcas una sensación que puede aparecer y que es muy normal. Quizás cuando acabes el último bocado pienses: me comería otro. Pero esa sensación se va en un momento. Aunque te comieras otro y otro y otro, al final tendrías que acabar lidiando con esa sensación y después de cuatro ya si tendríamos que asumir otras consecuencias negativas. El me comería otro es normal. Tranquila, te comerás otro en otro momento. Solo es la sensación adictiva que provoca el azúcar.

Hablando de antojos, tengo que decirte que aunque sea un antojo de algo sano solo se satisface con eso concreto que tienes en la mente, cuanto antes lo hagas mejor. Es lo que ocurre por ejemplo cuando te tocan judías verdes porque es lo que pone en la dieta pero tú lo que quieres ese día son alcachofas. Por muchas judías verdes que comieras nunca estarías satisfecha y tendrías la sensación de represión ya que ha sido algo impuesto y no elegido. Es uno de los contras de tener un Plan preestablecido y no ir improvisando según apetencia.

Pasta con nata para comer.

Te contaré una manera de integrarla.

Imagina un día así: 1 par de albaricoques para desayunar, pasta con nata y nuez moscada para comer, unos pistachos con un par de onzas de chocolate negro para merendar y un plato de ensalada de brotes de espinacas con kiwi, fresas, aguacate, pipas de calabaza, pipas de girasol, semillas de sésamo aliñada con vinagre de Módena y aceite de oliva. Imagina un día así pensando que es perfecto disfrutar de un plato de pasta con nata sin que haya ninguna consecuencia negativa para tu cuerpo por lo bien integrado que está y con la tranquilidad de la mente porque puede permitirse ese placer sin remordimientos y sin culpa. Y observando que el peso está encaminado. Porque señoritas y señoras, no puedo dejar de hablar del peso cuando es lo que os trae por la calle de la amargura. Que no es lo más importante, no. Que es importante, si. Y no podemos hacer que la palabra peso se vuelva tabú. Simplemente hay que tratarla como una palabra más. Sin darle de más de importancia. Sin darle de menso de importancia.

Este día es un día real de la alimentación de una de las chicas que hace sesiones conmigo. Le encanta la pasta y a la vez tiene miedo de engordar por comer pasta. Ella misma me dijo un día: me he dado cuenta que comer pasta un día no convierte la alimentación de ese día en insana y me he dado cuenta que incluirla no hace que engorde o deje de engordar.

Pero imagina comer pasta pensando que la tienes prohibida. Imagina cuánta cantidad comerías, probablemente un plato gigante hasta sentirte incómodamente llena porque después a saber cuando supuestamente volverás. Y como lo comerás, probablemente muy rápido, con ansia, como si no hubiera un mañana y como si te lo fueran a quitar del plato. También imagina que pasarás el resto del día angustiada pensando que has hecho algo que no debiste hacer. E imagina qué comerás el resto del día teniendo que soportar pensamientos del tipo: ya de perdidos al río o el lunes empiezo que te harán comer mucho y mal el resto del día sin disfrutar. Quizás como un castigo inconsciente enmascarado como hedonismo o necesidad de placer inmediato para evitar sentir dolor emocional y que acentúa ese dolor emocional. Esto es lo que no puedo puede ser. Por eso quiero que te grabes en la mente la palabra INTEGRAR. Y es un arte que hay que aprender.

Sin entrar en si la pasta o la nata son sanas o no. Pero es lo que comúnmente se piensa porque se ha repetido hasta la saciedad. Lo primero que se ha quitado siempre en una dieta es la pasta, el pan, el arroz, la patata porque son hidratos de carbono y los hidratos de carbono engordan y son malos. Otra de las cosas que se ha hecho siempre cuando querías estar a dieta era pasar de lácteos con nata a lácteos sin nada. Así que la nata engorda y es mala. Pero esto, es muy simplista. CONOCIMIENTO Y EXPANDIR LA MENTE ES LO QUE SE NECESITA.

Chocolate después de comer.

Decimos que somos animales de costumbres. Y la persona que siempre come un trozo de chocolate después de comer tiene una costumbre. Simplemente una costumbre, un hábito. Si tienes días duros mentalmente y te recarga ese pequeño placer para soportar el resto del día, perfecto. Lo haría con chocolate negro de 90%. Además de que no aporta azúcar ni es adictivo para que en vez de una onza quieras otra y otra, te aportará vitaminas y minerales. Tampoco tendrías la ansiedad por comerte una tableta porque ya lo comes todos los días. Incluso si algún tuviera las ganas de comerme una tableta de chocolate entera, lo que haría sería comérmela directamente y ahorrarme la comida. Es decir no comería ese día. El chocolate sería mi comida y quedaría bien satisfecha. 

Café con algo dulce para merendar.

Parece que no existe más allá de esto. Nuestra mente tiene visión túnel. Y cuando digo esto la gente se me pone a la defensiva. Porque piensan que quiero quitarles su libertad. Y cada uno es libre de hacerlo o no. A mí me da exactamente igual. Es perfecto si lo haces. Pero si tienes que hacerlo si o si no eres libre. La libertad reside en poder hacerlo y poder no hacerlo.

En el caso de elegir hacerlo desde la verdadera libertad, elige el dulce que quieras y no el que debieras. Y el café con o sin azúcar. Según.

En el caso de elegir hacerlo cada día y decidir tomarlo como hábito, elige experimentar el sabor del café. Si lo quieres siempre con azúcar no te gusta el café, te gusta el azúcar. Eres adicta al azúcar. Para ser libre un día tienes que tomar café con azúcar y ser consciente de que sabe a azúcar. Para ser libre tienes que poder tomar café sin azúcar o simplemente no tomarlo si no te gusta. De todas formas te digo, que el café solo te gustará. El paladar le coge el gusto. Se habitúa.

Por otro lado, el tema de algo dulce. En el caso de elegir hacerlo cada día y tomarlo como hábito yo aprovecharía para que ese algo dulce fuese nutritivo. Para que me aportara nutricionalmente. Por ejemplo dátiles con almendras. O higos secos con nueces. O pistachos con yogurt de chocolate. O bizcocho de plátano con copos de avena integral. Haz un bizcocho y pártelo en siete trozos. Ten la tranquilidad de que comerás uno cada día y la satisfacción de que te estarás nutriendo al mismo tiempo.

Pero por supuesto si el día que voy a la comprar veo algo insano que me entra por el ojo, me lo compro y me lo como ese mismo día. Pero no me compro una docena para tener la lucha en casa cada tarde de me lo como o no me lo como. Tengo la posibilidad. Experimento la posibilidad. Pero no tengo disponibilidad. Me lo pongo fácil.

Otra cosa muy importante es: POR LA TARDE SE PUEDE MERENDAR PERO LA TARDE NO PUEDE SER MERENDAR. Se lleva mucho merendar para matar el aburrimiento o merendar para espabilarse de la siesta o merendar para sobrellevar mentalmente la tarde. Y esto ya hay que tratarlo de manera más profunda.

Las rutinas son muy potentes, vamos a crear rutinas que nos aporten y no dejar espacio para lo que no nos aporte sin centrarnos en esto último que es lo que nos hace estar pendientes de ello y obsesionarnos. Por ejemplo voy a crear la rutina de descargar mi ira con mis guantes en el saco de boxeo durante diez minutos todas las tardes, luego me daré una ducha templada y acabaré dando un masaje con crema hidratante en mis piernas. Esto no dará espacio a otras cosas. Además te hará dormir mejor. Por la tarde hay que incluir cosas que nos hagan dormir mejor.

Pizza para cenar.

Los viernes son de pizza. O de pedir comida a casa. O de cenar con amigos o familia. Yo ese día me reservaría para la cena. No llegaría saturada de comer ya durante el día. Y no se trata de no poder comer nada durante el día para poder pasarse por la noche, se trata de elegir comer frugal durante el día para dar espacio a algo que hará trabajar más a mi cuerpo. Imagina desayunar un café solo y comer un gazpacho de remolacha con pipas de girasol. La cena te sentará fenomenal, tanto al cuerpo como a la mente. Y la disfrutarás. Tan tranquilamente y sabrás parar cuando tu estómago este lleno si no quieres dejar hueco para el postre o cuando esté casi lleno si quieres dejar hueco para el postre. Imagina desayunar un par de croissants con mantequilla y mermelada, café, zumo y luego comer pasta con nata y luego chocolate y luego café con un dulce y luego la pizza con ansia porque no debo pero quiero y saturando a tu cuerpo porque tampoco hay hambre física y después sentirte mal y comerte un helado de postre notando como tu barriga va a reventar porque ya que más da y tras un par de horas unas galletas con leche porque me siento fatal conmigo misma y ya el lunes de verdad empiezo a cuidarme pero hoy ya me las como no sé si por castigo o por sobrellevar esta amargura que me provoca el sentimiento de culpa. Qué diferente a esto es integrar la pizza.

Otro error es elegir comer algo sano en lugar de la pizza con todos. Y comer mucho solo porque sea sano. Al final sería lo mismo energéticamente comer menos y con todos. Y no te sentirías discriminada.

Helado después de cenar.

Menos es más.

Esto es lo que pienso.

Prefiero comprarme un magnum de calidad y comérmelo el día que quiera que comprarme una caja de marca blanca con seis imitaciones de magnum y comerme una cada día. Te digo por qué:

El placer de comer algo que hace mucho que no comes. Eso no se vive si se hace cada día. Solo lo disfrutarás si es excepcional. Si lo haces demasiado común dejarás de sentir placer por ello, te habituarás a las sensaciones y perderán su potencia e intensidad.

Y ya que estamos exquisitos, que sea de calidad para disfrutarlo aún más. Para comerme un polo mediocre no me lo como. A mí al menos, no me merece la pena.

Y otra cosa, es tener opciones sanas a mano para comer diariamente:

UVAS CONGELADAS.

FRUTOS ROJOS CONGELADOS.

Por su cantidad de azúcar, naturalmente presente, no congelarán del todo y estarán listos para añadir a yogures o comer tal cual un puñado como postre.

Otras opciones pueden ser:

Cubitos helados de diferentes batidos.

Cubitos helados de yogurt.

Cuidado con las versiones healthy:

Pros: Nos aportan nutrientes necesarios y nos hacen comer alimentos sanos de manera diferente.

Contras: A veces se come mucha cantidad pensando que porque es sano no pasa nada y acabamos saturando a nuestro cuerpo igualmente. Además si se hace con el único fin de evitar la tentación insana porque no puedes permitírtela, te sentirás reprimida y acabarás pecando para recuperar tu libertad.

Estoy a favor si: Son otra opción más totalmente independiente y no sustituyen a la opción insana.

Estoy en contra si: Se hace para evitar comer lo insano.

Para lo insano, días seguidos a todas horas del día. Eso es lo peligroso. Para lo insano, nunca es peligroso. Porque termina en el extremo del siempre.

Galletas con leche antes de dormir.

No vivas el día pensando que llegará la noche y no podrás dormir tranquila o irte a dormir tranquila sin comer galletas con leche.

A veces la vida es muy jodida. Y la noche provoca pánico y vacío. La noche es silencio. Es enfrentarse a los sueños y por tanto al inconsciente y a todo lo que te preocupa. Y querer tener un recurso fácil como es un suspiro de comer emocional para soportarlo es normal. No luches, será solo una temporada.

Podemos hacerlo un hábito elegido y premeditado. Saber que cada día tendrás un par de galletas con medio vasito de leche de dará tranquilidad. Hoy dos, mañana otras dos, pasado otras dos. El día que lo desees, otras dos. Esto hará que no se produzca la situación de solo una y luego otra y luego otra y ya el paquete porque a partir de mañana ninguna. Y mañana más de lo mismo. Notando la inflamación, saturación y nivel de energía física y mental a cero cuando te despiertes. Estarás cansada. El atracón de galletas con leche te habrá chupado la energía.

Además quizás si cenaste a las nueve de la noche y ahora es la una de la madrugada también tendrás hambre física y no solo será emocional.

En este caso de elegir que sea un hábito diario, optaría por unas galletas de calidad nutricional. Las hay. De ser una cosa puntual, no importaría tanto la calidad.

Otra opción es hacer asociaciones emocionales con un alimento sano para que este también te calme, pero eso ya no sería integrar.

CON ESTO FINALIZO CON LOS EJEMPLOS.

SOLO DECIR:

Lo importante es que tu cuerpo tenga todos los nutrientes que necesita y funcione correctamente tanto en un momento en el que quieres bajar de peso como en un momento en que no quieres bajar de peso. Cuando nos centramos en introducir lo que necesitamos nutricionalmente para funcionar correctamente no queda mucho espacio para lo que no necesitamos nutricionalmente. Considero que es bueno que quede poco espacio y considero que es beneficioso llenar ese espacio reducido con alimentos que nos llenan psicológicamente o socialmente pero que no nos aportan nada nutricionalmente porque esto sería sano para la mente. Además, al ser un espacio reducido no perjudicaría tu salud física o no impediría que bajaras de peso si es que lo deseas. Lo que si te perjudica física y mentalmente es vagar de un extremo a otro sin ninguna sensación de control personal. Y ESTA ES LA PRINCIPAL CONSECUENCIA DE LA PROHIBICIÓN Y REPRESIÓN. TAMBIÉN HAY QUE COMER COSAS MALAS.

Por eso,

INTEGRA.

Por eso,

SOLO SI MERECE LA PENA.

ALGO INSANO NO HACE QUE LA ALIMENTACIÓN DE ESE DÍA SEA INSANA.

SI LO HACES COSTUMBRE ELIGE LA VERSIÓN NUTRITIVA.

QUE PRIME LA CALIDAD A LA CANTIDAD.

POSIBILIDAD PERO NO DISPONIBILIDAD.

RESERVARSE PARA COMER ESO.

PARA QUE ALGO NOS SEPA EXCEPCIONAL TIENE QUE SER EXCEPCIONAL.

RECENA PREMEDITADAMENTE SI ASÍ LO NECESITAS.

Por eso,

INTEGRA.

INTEGRAR ES QUE LO INSANO SEA LA FIGURA Y NO EL FONDO. QUE LO SANO SEA EL FONDO Y NO LA FIGURA.

Y DISFRUTA DE VERANO.

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La clave es disfrutar comiendo tanto lo sano como lo insano. Y rojo pasión.

Mi propuesta es clara y concisa: Entrar en el hábito porque quiero. Sentir placer. Salir del hábito porque quiero. Sentir placer. Volver a entrar en el hábito porque quiero. Sentir placer.

Entrar en el hábito porque quiero. Sentir placer.

Quiero que entres en hábitos de alimentación sanos para tu cuerpo y para tu mente. Un hábito es una costumbre que se hace automáticamente. Es lo que se hace de manera frecuente sin pensar. Quiero que te acostumbres a que tu alimentación se base en alimentos naturales y no en productos alimentarios creados por la industria; simplemente porque esos alimentos naturales son para lo que tu cuerpo evolutivamente está preparado.

Y quiero que entrenes la sensibilidad para sentir placer comiendo chocolate puro sin azúcar; bebiendo café sin azúcar; comiendo manzanas y nueces; y bebiendo agua cuando tienes sed. Estamos insensibilizadas de tanta sensación artificial.

Quiero que rompas condicionamientos mentales; quiero que sientas placer comiendo ensalada de espinacas con moras, piñones y rulo de cabra un sábado por la noche. Porque sí.

Y quiero que sientas placer llenado el carro de la compra con almendras, salmón, piña, zanahorias, berenjenas, calabaza, kiwis y huevos; Que sientas placer pensando mañana comeré berenjenas a la parrilla con almendras tostadas.

Quiero que te liberes del lastre de los mitos alimentarios. Mitos de esto sí y esto no. Sin sentido, sin ciencia. Mitos de esto engorda y esto enflaca. Sin sentido, sin respeto.

Y quiero que lo hagas sea cual sea tu cuerpo o tu peso; y que notes que bien te sienta darle a tu cuerpo lo que necesita. Alimentos. Que notes que bien sienta comer con hambre y dejar de comer justo cuando ya no la tienes.

Salir del hábito porque quiero. Sentir placer.

Porque la tarta siete chocolates selva negra existe. Porque el salchichón existe. Y porque a todas nos gustan los subidones de euforia cerebrales. Punto.

Y porque los eventos sociales existen y hasta ahora el consenso social suele ser pizza, patatas fritas, palomitas, tarta de azúcar y grasa de palma. Etc.

Quiero que sientas libertad. Subidón. Euforia. Felicidad. Placer. Sin culpa. Sin remordimiento. Sin vergüenza. Sin más.

Por tu salud mental.

Volver a entrar en el hábito porque quiero. Sentir placer.

Quiero que después del subidón bien disfrutado, sientas. Sientas felicidad de haberlo vivido. Pero también quiero que sientas la sed. Que sientas la inflamación. Que sientas la saturación de las células de tu cuerpo. Y quiero que sin pensar ni cuestionarte vuelvas. Vuelvas a tus costumbres. Costumbres placenteras en las que tu cuerpo respire a sus anchas. En las que tu mente también esté tranquila.

El placer de beber agua cuando tienes sed.

El placer de no comer nada si no tienes hambre. Y descansar.

El placer de comer alimentos naturales cuando tienes hambre. Y sentir la energía y vitalidad que te aportan los nutrientes que tu cuerpo necesita.

Y rojo pasión.

Come con pasión.

En el hábito. Lo sano.

En la salida. Lo insano.

En la entrada. Lo sano.

Siempre rojo pasión.

Atentamente,

Eva.

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Todo lo rico engorda. Y pícnic de moras con quesos mini babybel en la playa.

Hoy quiero reflexionar contigo sobre esta famosa frase: Todo lo rico engorda. Y relacionarla con esta otra: Está de muerte, delicioso, no tiene que ser nada bueno.

En cuanto a lo rico:

He preguntado qué es lo rico. El 95% de las respuestas incluye una o varias de esta lista: Galletas de todo tipo, donuts glaseados, chocolate con leche, pizza barbacoa, pasta carbonara, hamburguesa con todas sus salsas, croquetas de jamón serrano y salchichón espetec. Esto indica que hay una visión compartida y reducida de lo rico. Y no es de extrañar que todos sean alimentos típicamente prohibidos. Lo prohibido atrae de manera potente. Y no es de extrañar que todos sean alta y artificialmente dulces y salados. Umbrales difícilmente olvidables por tu cerebro desde la primera toma e incomparables cuantitativamente con los alimentos naturales. Pero no cualitativamente. Además, el paladar se educa.

Que estos alimentos nos atraigan tanto psicológica como físicamente no implica que no haya otras cosas que estén ricas. Ricas naturalmente. Ricas holísticamente.

Es un placer artificial. Y no tengo nada en contra de lo artificial. Estoy a favor del satisfyer. Pero sería una pena que solo pudieras llegar al orgasmo con él y que tu sexualidad se redujera a eso. Estoy a favor de la pizza barbacoa. Pero sería una pena que solo pudieras llegar al orgasmo culinario con ella y que tu alimentación se redujera a eso.

Con cuanta ansiedad vivimos no comer eso. Y es normal si pensamos que solo eso es lo rico y que tendremos que prescindir de vivir el placer a través de la comida. Privarse de un placer duele. Ese es el error. No tienes que privarte de esos placeres. Pero tampoco de otros que ni si quiera conoces. O que ni si quiera valoras.

El agua fría cuando se tiene calor y sed. Esta rica. La moras recién cogidas del zarzal para reponer fuerzas después de una caminata. Están ricas.

Rico es que da gusto comerlo. Y se tiene muy limitado el gusto. Es mucho más. De verdad.

En cuanto a engorda:

Con cuanta ansiedad vivimos engordar. Por el rechazo social. Por el rechazo de otros. Por nuestro propio rechazo. No tengo nada más que añadir aquí.

Comer galletas de todo tipo, donuts glaseados, chocolate con leche, pizza barbacoa, pasta carbonara, hamburguesa con todas sus salsas, croquetas de jamón serrano y salchichón espetec; no engorda. No tengo nada más que añadir aquí.

En cuanto a la relación con está de muerte, delicioso, no tiene que ser nada bueno o no puede ser bueno.

Qué curioso como asociamos placer a pecado. Y que el engorda sea el mayor de los pecados.

Cuanta culpa después de comer salchichón. Eva, castígame poniéndome una dieta estricta, me dicen. La culpa nos invade cuando transgredimos una premisa normalmente inconsciente. Y esa premisa es que tenemos que tener un cuerpo perfecto para no ser rechazadas. Y que te digan que eso mentira cuando lo vivimos en las carnes: pero yo no vengo a decirte que eso sea verdad o mentira. O esa otra premisa de que el chocolate engorda y tienes que privarte de ese placer toda tu vida. Esas cosas duelen. Duele el rechazo. Duele la privación.

Vengo a decirte que el placer es mucho más que galletas y pizza. Y que esas también. Y que no engordan. Y aún lo hicieran. Vengo a decirte que el problema lo tiene el que rechaza no el rechazado. Vengo a decirte que si sufres pesando 70 vas a sufrir pesando 68 por miedo a pesar 70. Vengo a decirte que te relajes. Que disfrutes. Y que así todo va a fluir. Y que bajar de peso, si bajar de peso, será una consecuencia lateral de ese disfrute mucho más amplio. De ese permiso. De ese relax.

Así que,

Todo lo rico engorda y Está de muerte no tiene que ser nada bueno:

Son creencias.

Ideas.

Verdades infundadas grabadas en el inconsciente.

Llámalo como quieras.

Y se han repetido hasta la saciedad.

Las hemos mamado.

Desde infinidad de medios. Lugares. Formas. Y voces.

Y cuando esto pasa, se forja una verdad.

Una verdad que ni si quieras sabes que defiendes.

Individualmente aceptada. E incuestionada.

Socialmente aceptada. E incuestionada.

Una verdad, de la que estoy harta.

Una verdad que influye en cómo vives el placer. Tu placer.

Una verdad que influye en cómo vives la alimentación. Tu alimentación.

Una verdad límite. Limítrofe.

Limítrofe es que tiene un límite común con otro territorio.

Y ese otro territorio es el placer, es disfrutar comiendo. Disfrutar de verdad. Porque hay otros disfrutes hipócritas.

Y esto, comparte límite con las verdades todo lo rico engorda y está delicioso no tiene que ser nada bueno. Palabras que esconden resignación, desesperanza, rabia, arrepentimiento, culpa, vergüenza y sufrimiento.

Y yo quiero estar al otro lado de este límite limítrofe.

Yo quiero ese otro territorio.

Porque ya está bien.

Basta.

Hasta aquí.

Párate.

Piénsalo.

Piénsalo.

Por favor.

Por ti.

Yo quiero otra verdad.

Yo creo en otra verdad. Porque sé otra verdad.

Y para mí eso no es verdad. No es verdad que todo lo rico engorda. No es verdad esta delicioso no tiene que ser nada bueno.

Y resalto para mí.

Ojalá pronto tampoco lo sea para ti. O al menos, ojalá empieces a demostrarte con experiencias cotidianas que eso es mentira. Y en algún momento puedas vivir el placer y los alimentos con una mirada más amplia.

De goce.

De disfrute.

De saber.

De sentir.

No de creer.

Te dejo dos prácticas muy potentes para ello. Y te aviso que no vale solo con leerlo. No vale solo con saberlo. Hay que sentirlo en las carnes. Tienes que hacerlo. Vivirlo. Y volar por los aires esas dos creencias. (todo lo rico engorda y esta delicioso no tiene que ser nada bueno).

PRÁCTICA UNA: Galletas de todo tipo, donuts glaseados, chocolate con leche, pizza barbacoa, pasta carbonara, hamburguesa con todas sus salsas, croquetas de jamón serrano y salchichón espetec. ¿Engorda?

Sin entrar e que sea o no adecuado nutricionalmente. Para vivir lo adecuado sin ansiedad de no poder vivir lo inadecuado hay que hacer lo inadecuado, a veces. Regálate estas dos experiencias.

Experiencia a: Desayuna, come y cena tosta de tomate y salchichón el mismo día ¿Has engordado?

Experiencia b: Cena tosta de tomate y salchichón durante todo la semana. ¿Has engordado?

PRÁCTICA DOS: Galletas de todo tipo, donuts glaseados, chocolate con leche, pizza barbacoa, pasta carbonara, hamburguesa con todas sus salsas, croquetas de jamón serrano y salchichón espetec. ¿Esto es todo lo rico?

Sea cual sea el peso que tengas ahora. Sin entrar en que eso deba o no deba ser así. Ahora, simplemente es. Regálate estas dos experiencias. Sin entrar en es poca cantidad o mucha cantidad; está rico o asqueroso; es bueno o malo.

Experiencia a: PÍCNIC DE MORAS CON QUESOS MINI BABYBEL EN LA PLAYA. Prepara una excursión a la playa con una persona especial. O unas. Atardeciendo. Lleva un mantel y unos cojines. Moras y quesos mini babybel. Champan para brindar. ¿Te ha gustado?

Experiencia b: Prepara una ensalada de espinacas con higos, almendras tostadas y queso francés. Pon música y enciende unas velas. ¿Te ha gustado?

Espero que te aporte.

Espero tu comentario.

Atentamente,

Eva.

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Comer berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel. Por placer. Y rosa roja.

Hablar de salchichón es algo muy profundo. Hablar de berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel es algo muy profundo.

¿Qué has comido hoy?

¿Cómo has comido hoy?

¿Cómo te sentías comiendo hoy?

¿Cómo te sentías después de comer hoy?

Son preguntas muy profundas.

Detrás de esas preguntas se esconde:

Placer.

Dolor.

Emociones positivas.

Emociones negativas.

Salchichón.

Berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel.

Ansiedad.

Serenidad.

Emma estaba ansiosa porque había comido el otro día salchichón en casa de su madre. Y estaba ansiosa porque le habían regalado un salchichón y lo tenía en casa tentándola. El salchichón le encanta, pero no se permite comer alimentos insanos. Para ella está mal comer salchichón. Sufre comiendo salchichón y sufre por no comer salchichón. Emma comió aquel día en casa de su madre mucho salchichón. Y Emma se comió el salchichón que le regalaron de una sentada en su casa cuando ya no pudo aguantar más. Varias cosas: Si Emma se permitiera comer salchichón, aunque sea insano, cualquier día que le apeteciera no hubiese comido mucho salchichón en casa de su madre, hubiese comido un poco de salchichón disfrutándolo o incluso no hubiese comido salchichón porque no hubiese pensado ahora o nunca o aprovecho ahora que el fin de semana todo vale y el lunes empiezo. Hubiese pensado qué es lo que quiero en este momento y podría haber decidido sí o no y ambas decisiones con serenidad. Si Emma se permitiera comer salchichón lo hubiese guardado tranquilamente en casa disfrutándolo en alguna cena ordinaria o en un bocadillo para el día de campo. A veces es sano permitirse lo insano porque al final acabas haciendo mucho menos el acto insano. Y cuando lo haces eres capaz de sentir el placer que todos estos alimentos insanos provocan. Y cuando lo haces no lo haces como si no hubiera un mañana, no lo vives con culpa que te lleva a ese de perdidos al río. Y cuando no lo haces no se te va la vida en ello. Incluso puedes regalarlo tú también.

Elara sufría solo por saber que hoy le tocaba comer berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel. Sufría tan solo por escuchar a la plancha. Porque cualquier verduras es de dieta. Por mucho que las disfraces en una preparación bonita, me decía, por mucho que no lo llames dieta. Para ella comer sano y estar a dieta es lo mismo con otro nombre. Pero esto es porque lo asocia con prohibición, obligación, con castigo, con rechazo. Lo hace pensando en otra cosa, en que debería ser otra cosa que le guste más. Lo hace pensando que con eso se moriría de hambre. Si Elara se abriera a la experiencia sin juicio, podría disfrutarlo. Si Elara estuviera dispuesta a hacer nuevas asociaciones. Si Elara no lo hiciera esperando algo a cambio como bajar peso sino que lo hiciera por el mero placer de hacerlo, podrían abrirse las puertas de sentir placer comiendo berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel. ¿Y cómo se consigue eso? Dejando que las berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel solo sean una idea, una propuesta. Sin más. Viendo a otras personas disfrutando de ese plato, por aprendizaje vicario. A final, un día la curiosidad puede hacer que se pruebe el plato y se disfrute sin más. La creatividad abre la puerta al placer. La experimentación sin juicio abre la puerta al placer, a nuevas sensaciones y consecuencias positivas emocionalmente hablando. Cuando sea un plato que le prepararías a tus invitados, puedes estar segura que lo asocias al placer. Cuando no solo importen los alimentos, también el mantel, el plato, la luz. Aquí, hay placer.

ACTO: COMER SALCHICHÓN.

Conozco a gente que sufre comiendo salchichón.

Conozco a gente que goza comiendo salchichón.

ACTO: COMER BERENJENAS A LA PLANCHA CON ALMENDRAS TOSTADAS, QUESO FRESCO Y MIEL.

Conozco a gente que sufre comiendo berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel.

Conozco a gente que goza comiendo berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel.

El mismo acto (comer salchichón o berenjenas a la plancha con almendras tostadas, queso fresco y miel) puede ser cometido desde:

Hacerlo desde la obligación, la tristeza, la ansiedad, la necesidad: GENERAN SUFRIMIENTO.

Hacerlo desde la posibilidad, el permiso la elección, la curiosidad. GENERAN PLACER.

Un alimento sano. Puede generar placer y sufrimiento.

Un alimento insano. Puede generar placer y sufrimiento.

Depende de la perspectiva desde la cual lo comas.

¿Cómo?

Si.

Solo es perspectiva.

Es un cambio de chip sutil, genuino.

Es algo que hace sentir ese mismo acto desde dos polos opuestos. O desde algún lugar entre esos dos polos.

Y no es algo estático. Tranquila, si no siempre está presente el placer. Pero tampoco le des demasiado protagonismo al dolor.

¿Cómo moverse de un lugar a otro? ¿Cómo cambiar de perspectiva?

Experimentando nuevos pensamientos.

Experimentando sin pensamientos.

Observando las nuevas consecuencias.

Verificando que me siento mejor con estas nuevas consecuencias.

Repitiendo este proceso.

Y yo quiero que sientas placer comiendo.

Tanto un pastel.

Como una ensalada.

He querido hacer protagonista a la rosa roja en la fotografía principal. Para mí, símbolo de placer.

Responsabilízate de tu placer comiendo.

Es tuyo.

Atentamente,

Eva.

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